
Hace alrededor de dos semanas que la bomba explotó: Xiaomi anunció que ya no se podrían instalar versiones internacionales de su software en teléfonos importados de China, acabándose con ello el chollo de comprar un terminal de la marca en los muchos distribuidores que lo gestionan -muchas veces más baratos, claro, que la tienda oficial. Lo que la firma no dejó claro es qué teléfonos en concreto se veían afectados por esta medida, algo que ya se han encargado de averiguar por vías extraoficiales.
















































