
Las cosas como son: cuando te compras un reloj inteligente de Huawei, sabes perfectamente a lo que vas. En acabados juegan en otra liga, plantando cara a modelos que cuestan el doble con cajas de titanio, biseles de cerámica y cristales de zafiro. Y lo de la batería es una auténtica salvajada: olvidarte del cargador durante dos o tres semanas seguidas es algo con lo que la mayoría de marcas solo pueden soñar. Ahora bien, no todo es perfecto.
















































