
Nuestro móvil es un batiburrillo de software donde las aplicaciones del sistema, junto a todas aquellas que vamos descargando después, forman el cóctel ideal para tener todo lo necesario en nuestro día a día. Está claro que lo primero que hacemos cuando una app nos estorba o ya no la necesitamos es borrarla, pero cuando eso no es posible, puede que usar la opción “inhabilitar” nos saque del apuro, o al menos notar sus ventajas.














































