
La sensación de que hace una década vivíamos en un remanso de paz telefónica no es una percepción nostálgica, sino una realidad técnica y económica. ¿Cómo es posible que, hoy en día, con, leyes nacionales, Google y Apple de nuestro lado, y cientos de escudos anti-spam, recibamos más llamadas comerciales que nunca?










































