Navegar por Internet desde el móvil puede acabar siendo un suplicio sin que sepas muy bien por qué. Webs que se eternizan en cargar, vídeos que no pasan de una calidad mediocre pese a tener buena señal o aplicaciones que se quedan unos segundos “pensando” como si no hubiera conexión.
La buena noticia es que, muchas veces, que Internet vaya tan lento en el smartphone suele ser por culpa nuestra. Al final, con el uso diario, el móvil va arrastrando configuraciones que no vemos. Cambios de tarjeta SIM, redes WiFi a las que nos conectamos una vez y nunca más, perfiles de datos antiguos, VPN que ya no usamos o pequeños errores tras alguna actualización importante del sistema.
Nada de esto estropea la conexión de un día para otro, pero sí la va degradando poco a poco. El teléfono sigue mostrando buena cobertura, pero la experiencia real empeora sin que sepamos muy bien por qué.
Pero, para eso estamos nosotros.
Restaura los ajustes de Red
Cuando la navegación no es todo lo buena que debería, entra en una función bastante desconocida para muchos usuarios, la restauración de los ajustes de red.
No tiene nada que ver con un restablecimiento completo del móvil y no borra ni fotos, ni aplicaciones, ni archivos personales. Simplemente devuelve a cero todo lo relacionado con WiFi, datos móviles, Bluetooth y redes guardadas. En mi caso, el cambio fue inmediato. Tras el reinicio, las páginas cargaban con agilidad y desaparecieron esos mensajes de “conectando” que aparecían constantemente en algunas apps.
Hacerlo es bastante sencillo tanto en Android como en iPhone, aunque el camino hasta la opción puede variar según el fabricante. En móviles Android suele estar dentro del menú de sistema o restablecimiento, mientras que en iOS se encuentra en el apartado de transferencia o restablecer el iPhone.
Después reinicia el teléfono y vuelve a conectarte a la Red que quieras, introduciendo de nuevo las credenciales de acceso.
Establece el tipo de Red
En algunos móviles, sobre todo Android, el sistema no siempre gestiona bien el cambio entre redes y puede quedarse conectado a una que no ofrece el mejor rendimiento.
Dejar el modo automático y permitir el uso completo de 4G y 5G puede ayudar bastante en zonas con cobertura irregular, pero si ves que la navegación no es del todo fluida, establece manualmente la red a la que te conectas desde los ajustes de la SIM.
Ojo al consumo de apps
También revisé qué aplicaciones estaban usando datos en segundo plano. No es solo una cuestión de consumo, sino de evitar que saturen la conexión mientras estás navegando o viendo un vídeo. Algunas apps sincronizan información de forma constante y, si la red no es perfecta, pueden provocar pequeños atascos. Restringir el uso en segundo plano de las menos importantes terminó de afinar la experiencia.
Tras aplicar todos estos cambios, no es que parezca que acabas de estrenar el móvil. No, el dispositivo no va a ser más potente, ni más veloz, pero sí que la conexión volverá a comportarse como debería y podrás volver a navegar por la Red con una fluidez que pensabas que habías perdido.
