Durante mucho tiempo es fácil caer en la trampa de pensar que la culpa de unas fotos mediocres es del hardware presente en la cámara de nuestro teléfono. Nos han convencido de que sin un móvil de gama alta no hay nada que hacer, pero la realidad es bastante distinta y muchas veces la diferencia entre una buena y una mala captura, está en cómo usamos la app de cámara.
He probado decenas de smartphones a lo largo de los años y hay algo que veo constantemente. La realidad es que la mayoría de usuarios no exprimen ni el 50% de lo que puede hacer su cámara. Y no hablo de los típicos ajustes básicos que todo el mundo conoce se usar el modo profesional o habilitar la cuadrícula de ayuda, sino de pequeños detalles escondidos que cambian por completo el resultado final.
Exposición vs enfoque
El primer ajuste que marca una diferencia brutal es la medición de exposición vinculada al enfoque, pero con control manual. Una palabrería que se explica de forma muy sencilla.
En muchos móviles Android, cuando tocas la pantalla para enfocar, aparece un pequeño icono o deslizador que permite ajustar la exposición en tiempo real. Lo interesante aquí no es simplemente subir o bajar el brillo, sino separar mentalmente el enfoque de la luz. Si apuntas a una cara en contraluz, el móvil tenderá a quemar el fondo o dejar la cara oscura. Ajustando manualmente ese punto justo después de enfocar puedes equilibrar la escena como lo haría una cámara profesional.
Es un gesto que lleva un segundo y que, bien usado, hace que las fotos parezcan de otro dispositivo completamente distinto.
HDR si o no
El segundo truco es uno de esos que casi nadie utiliza porque no es evidente y está algo más escondido. Se trata de desactivar el HDR automático en ciertas situaciones y forzarlo manualmente solo cuando lo necesitas.
El HDR se ha vuelto tan agresivo en muchos móviles que, en escenas con buena luz, puede arruinar texturas y dar ese aspecto artificial tan reconocible. Como resultado, puedes obtener fotos con cielos irreales y caras planas simplemente por confiar en el modo automático.
Si lo desactivas desde los ajustes de la cámara de tu móvil y decides tú cuándo activarlo (cuando hay zonas muy quemadas o subexpuestas) recuperas el control de la toma y conseguirás resultados mucho más naturales.
Resolución según escena
El tercer ajuste es probablemente el más incongruente, pero tiene más sentido de lo que imaginas.
Casi todo mis amigos piensan que, cuanta más resolución, mejor, pero la realidad es que cambiar la resolución o el modo de captura según la escena, es decir, no usar siempre el modo por defecto, puede ser todo un acierto.
Muchos móviles actuales disparan por defecto en 12 MP mediante pixel binning, lo cual está bien para la mayoría de situaciones, pero no siempre es lo ideal. Si tienes buena luz, activar el modo de alta resolución (48, 64 o incluso 108 MP) permite capturar mucho más detalle, algo especialmente útil en paisajes o fotos de grupo donde luego quieres recortar.
Eso sí, hay que hacerlo con criterio, porque en condiciones de poca luz el resultado será peor. La clave está en entender cuándo usar cada modo y cuando usar cada resolución.
