Apple tiene un problema que no siempre se comenta cuando llega una nueva generación de sus móviles: si el modelo anterior ya funciona muy bien, cada vez resulta más complicado justificar el cambio.
El iPhone 17 es un buen ejemplo. Ha mejorado aspectos importantes, como la pantalla de 120 Hz y el almacenamiento de partida, hasta convertirse en una opción muy recomendable para quien quiere un móvil de Apple sin pagar lo que cuesta un Pro.
Por eso, el próximo iPhone 18 tiene una tarea bastante más complicada de lo que parece.
¿Qué pasa con el iPhone 18?
El modelo estándar no se presentó junto a los iPhone 18 Pro y Pro Max, y todo apunta a que Apple podría reservar su lanzamiento para la primavera de 2027.
Hasta entonces, hay tiempo para pensar qué debería ofrecer para que merezca la pena frente a su predecesor. No necesita reinventar el teléfono, pero sí corregir algunas limitaciones que siguen estando ahí y que, sinceramente, cuesta justificar en un móvil que ronda los mil euros.
Así debe evolucionar el iPhone 17
La primera mejora que pediría es bastante evidente: incorporar un teleobjetivo dedicado. El iPhone 17 cuenta con una cámara principal de 48 megapíxeles y un ultra gran angular con la misma resolución, dos sensores que ofrecen bastante juego en fotografía cotidiana.
El problema llega cuando quieres fotografiar algo que está lejos. No hace falta que Apple convierta el iPhone 18 en un teléfono con un sistema fotográfico propio de la gama Pro. Bastaría con encontrar la manera de incorporar un teleobjetivo que permita hacer retratos más naturales y acercarse a los sujetos sin depender tanto del recorte digital.
La segunda asignatura pendiente está en el puerto USB-C. Que un móvil permita conectar un cable no significa que pueda aprovecharlo a la misma velocidad que otros dispositivos. El iPhone 17 mantiene una conexión USB 2.0, limitada a velocidades de transferencia teóricas de 480 Mbps. Es suficiente para cargar el teléfono y realizar tareas habituales, pero se queda corta cuando toca pasar grandes cantidades de fotos y vídeos a un ordenador.
Apple debería dar el salto, como mínimo, a una conexión más rápida que permita aprovechar mejor el USB-C.
Por último tenemos la batería. El iPhone 17 ofrece una autonomía competente y puede llegar al final del día sin demasiadas complicaciones, pero eso no significa que Apple no tenga margen para mejorarla.
Un aumento de capacidad, acompañado de una mayor eficiencia del procesador y de iOS, permitiría hacer lo que ha hecho Apple con el iPhone 18 Pro, capaz de aguantar casi tanto como el 17 Pro Max del año pasado.
Sí, luego estaría bien que Apple revisara el precio, pero este es, probablemente, el deseo más difícil de cumplir. La compañía ha encarecido recientemente parte de su catálogo, por lo que esperar una rebaja importante en la próxima generación no es realista.
Al menos, podría mantener el precio.
