Actualizar el móvil es una de esas tareas que muchos dejamos para más tarde, pero que en realidad conviene hacer cuanto antes. No solo sirve para tener las últimas funciones, sino que también mantiene el teléfono más seguro y evita errores que con el tiempo pueden volverse molestos.
Tanto en Android como en iPhone, el proceso es más sencillo de lo que parece, aunque hay algunos pasos importantes que conviene seguir antes de lanzarse a actualizar.
Si alguna vez te ha saltado un aviso en la pantalla de que hay una actualización disponible y no sabías si aceptarla o no, ya te decimos que, en el 99% de los casos, lo hagas. Tan solo tienes que preparar el móvil antes de actualizar.
Antes de actualizar tu móvil, prepáralo
Lo primero es asegurarse de que todo está listo para que la actualización vaya sin problemas. Es recomendable bucear en la Red o en nuestra página para buscar si hay algún problema con la actualización en cuestión que va a llegar a tu teléfono. En el 99% de las veces, no habrá ningún problema.
Una vez lo hayas comprobado, hay que preparar el teléfono de esta manera:
- Haz una copia de seguridad. Esta es la forma más sencilla de evitar sustos si algo falla durante el proceso. En móviles Android puedes hacerlo desde los ajustes del sistema o con tu cuenta de Google; en iPhone, puedes usar iCloud o conectarlo al ordenador con iTunes o Finder.
- Comprueba el nivel de batería. Si tiene menos del 50%, no empieces. Lo mejor es tenerlo conectado al cargador durante toda la actualización.
- Atento al espacio libre. Muchas actualizaciones ocupan bastante, así que, si te queda poco sitio, borra fotos duplicadas, vídeos o apps que no uses. Deja al menos 5G de espacio sin usar.
- Siempre con WiFi. Nunca uses los datos móviles para aplicar una actualización, ya que, por lo general, las descargas son grandes y una interrupción podría dejar el proceso a medias.
- Nada de root. Si tu móvil es Android y está “rooteado” o tiene el bootloader desbloqueado (algo que suelen hacer algunos usuarios con conocimientos más avanzados), lo mejor es volver a la versión oficial antes de actualizar, porque podría dar errores.
Con todo eso hecho, ya puedes pasar al siguiente paso.
Cómo actualizar un Android
El sistema de Google tiene la ventaja (y el inconveniente) de que cada marca lo adapta a su manera. No es lo mismo un Samsung que un Xiaomi o un Motorola, aunque todos comparten la misma base.
Por suerte, las formas de actualizar son parecidas en todos: o bien automáticamente desde los ajustes, o bien de forma manual si la actualización no aparece todavía.
De forma automática
Esta es la manera más fácil y segura de todas, la que deberías usar siempre que sea posible.
Por lo general, cuando hay una actualización de Android disponible para el teléfono, te aparecerá n pantalla un aviso que anima a descargar e instalar dicha actualización en lo que se conoce como proceso OTA (Over The Air).
Si no recibes dicho mensaje y sabes que ya hay una actualización pendiente para tu teléfono, o quieres buscar si hay alguna nueva versión de software disponible, puedes hacerlo desde los ajustes del teléfono. Aquí tienes que buscar el apartado de Sistema o Acerca del teléfono (según la marca) y tocar en Actualización del sistema. El móvil comprobará si hay alguna versión nueva y, si la hay, te mostrará un aviso.
Dale a “Descargar e instalar” y espera. No hace falta que hagas nada más. El teléfono descargará los archivos, los verificará y te pedirá reiniciarlo. Ese reinicio puede tardar un poco más de lo normal, así que paciencia. Cuando vuelva a encenderse, el sistema ya estará actualizado.
Si después de buscar varias veces no aparece ninguna actualización, no te preocupes. Es normal que las marcas las liberen por fases o regiones. Puede tardar unos días en llegar, aunque a veces hay formas de forzarla de manera manual.
De forma manual
Aquí ya entramos en terreno un poco más técnico, pero sigue siendo sencillo si se hace con cuidado. Este método sirve para los casos en los que el móvil no recibe todavía la actualización, pero tú quieres instalarla igualmente.
Lo primero es ir a la página oficial de tu marca (por ejemplo, Samsung, Xiaomi, OPPO, etc.) y descargar el paquete de actualización que corresponda exactamente a tu modelo. Estas son las webs a las que debes recurrir en Android, (nunca lo hagas desde webs desconocidas, porque podrían contener archivos que pongan e peligro tu teléfono).
Localiza el archivo en cuestión y copia ese archivo en la memoria del teléfono sin descomprimirlo.
Ahora toca el paso, digamos, más complicado: Entrar en el modo Recovery para actualizar el móvil de forma manual. Para hacerlo, normalmente hay que apagar el teléfono y, al encenderlo de nuevo, mantener pulsados los botones de encendido y subir volumen al mismo tiempo hasta que aparezca el logotipo de Android.
Dentro del menú, selecciona “Apply update from internal storage” o “Instalar actualización desde almacenamiento interno”, elige el archivo que has copiado y confirma.
El proceso puede tardar unos minutos. Cuando termine, selecciona “Reiniciar sistema ahora” y listo.
Cuando el teléfono se encienda, se optimizarán las aplicaciones y el sistema aplicará los cambios. Si algo falla (por ejemplo, el móvil no arranca bien), se puede restablecer desde el propio Recovery, aunque eso borra todo el contenido. De ahí la importancia de la copia de seguridad.
Cómo actualizar un iPhone
En los iPhone todo el proceso es más sencillo porque Apple controla tanto el hardware como el software, y las actualizaciones llegan a todos los dispositivos compatibles a la vez. No hay que esperar ni complicarse con descargas manuales.
De forma automática
La forma más fácil es desde el propio teléfono. Al igual que sucede en Android, será tu propio iPhone quien te muestre un mensaje avisando de que hay un nuevo software listo para ser descargado e instalado.
De no aparecer este mensaje, también puedes localizar las actualizaciones desde la configuración del teléfono de Apple:
- Entra en Ajustes.
- Baja al menú General.
- Selecciona Actualización de software.
Si hay una versión nueva, verás la descripción con las mejoras y el tamaño de la descarga. Toca “Descargar e instalar” y deja que el iPhone haga el resto. Solo asegúrate de tener buena conexión WiFi y suficiente batería, tal y como dijimos al principio de estas líneas.
El teléfono descargará el sistema, te pedirá reiniciar y luego completará la instalación. Este proceso suele tardar menos que en Android y el móvil quedará listo en pocos minutos.
Si quieres comprobar que se ha instalado correctamente, ve a Ajustes de nuevo, vuelve a entrar en el menú General y ahora, en Información, verás la nueva versión del sistema.
Desde el ordenador
Aunque hacerlo desde el propio teléfono es lo más simple y directo, también puedes actualizar desde el ordenador, algo recomendable si tienes poco espacio libre o si prefieres hacerlo por cable.
En Mac se hace desde Finder, y en Windows desde iTunes. Y el proceso es tan simple como conectar el iPhone al equipo en cuestión, seleccionar el dispositivo y pulsar sobre “Buscar actualización”. El ordenador descargará el sistema más reciente y lo instalará automáticamente.
Por último, si prefieres dejar el iPhone como nuevo, puedes optar por Restaurar iPhone. Esto borra todo el contenido y reinstala la versión más reciente del sistema. Es útil cuando el móvil da errores o funciona lento, pero recuerda hacer copia antes.
Los riegos de no actualizar
¿Eres los que “pasa” de las actualizaciones? Mal hecho. Hay mil y un motivos por los que no dejar pendientes las actualizaciones que nos llegan al móvil, sobre todo cuando se tratan de actualizaciones relacionadas con el sistema operativo y parches de seguridad.
Precisamente el riesgo principal es quedarnos sin parches de seguridad, ya que en esos casos, el dispositivo queda expuesto a vulnerabilidades conocidas que los ciberdelincuentes pueden explotar fácilmente. El abanico de opciones para los ciberdelincuentes aumenta en cuanto un dispositivo conectado a Internet deja de parchear esas vulnerabilidades. Pueden explotar el propio sistema operativo o aplicaciones instaladas que no están actualizadas.
Tanto Google para Android como Apple para iPhone, lanzan continuas actualizaciones. Muchas se producen en segundo plano sin que nos demos cuenta, pero otras requieren nuestro permiso para instalarse y reiniciar el dispositivo. Estamos de acuerdo en una cosa: las actualizaciones siempre nos “pillan” mal. Casi siempre estaremos haciendo algo con el móvil y no parece nunca el momento adecuado para instalarlas. Por eso, los sistemas operativos permiten activar opciones para que estas actualizaciones se produzcan, por ejemplo, de madrugada, cuando estamos ya en el quinto sueño.
Y si la seguridad no te preocupa (por lo que sea), más alla de ello hay un claro problema de obsolescencia progresiva. Las aplicaciones dejan de ser compatibles con sistemas antiguos, lo que impide usar servicios bancarios, redes sociales o herramientas de productividad clave. Tampoco recibiremos las últimas novedades que llegan del lado del hardware, como posibles funciones nuevas de IA o mejoras en la cámara o la estabilidad general del sistema.
Por estos y otros motivos, dejar de lado las actualizaciones de nuestro smartphone nunca es buena idea. Un móvil desactualizado no solo funciona peor, sino que se convierte en un blanco fácil para amenazas que antes no existían.
