Durante años se ha repetido casi como un mantra que el iPhone es el móvil que mejor graba vídeo. Apple ha sabido construir ese relato con datos técnicos, modos profesionales y un discurso muy potente alrededor del cine móvil. Y la verdad es que en la mayoría de situaciones, hay que admitirlo, su sistema de grabación es una delicia.
Sin embargo, cuando sales a la calle y grabas en ciertas situaciones, especialmente de noche o con luces directas en escena, como en un concierto, una feria navideña o un interior demasiado iluminado, esa supuesta superioridad empieza a carencias.
Yo mismo lo he notado. Los reflejos internos y destellos de luz cuando hay farolas, focos, escaparates o el propio sol entrando en plano acaban estropeando una toma casi perfecta. Y el problema está en que no hablamos de un caso puntual ni de una unidad defectuosa, sino de un comportamiento que se repite generación tras generación.
En grabaciones nocturnas, especialmente en ciudad, esos reflejos aparecen como halos, líneas o manchas que se mueven por la imagen y rompen por completo la sensación de naturalidad del vídeo.
Los usuarios se quejan en la Red
Este problema vuelve a estar sobre la mesa gracias a un hilo muy comentado en Reddit, dentro de la comunidad iPhoneography, donde un usuario compara directamente un iPhone 17 Pro con un Vivo X200 Pro.
Ambos teléfonos grabaron el mismo escenario, al mismo tiempo y sincronizados en postproducción. El resultado es demoledor para Apple. No importa que el iPhone pueda grabar en ProRes RAW o que tenga perfiles pensados para edición profesional, ya que el destello delata de inmediato que ese vídeo está grabado con un iPhone.
Lo más llamativo es que el resto del vídeo no es malo. De hecho, el consenso es bastante claro: la calidad general de la cámara del iPhone es buena, el rango dinámico suele estar bien resuelto y la estabilización sigue siendo una referencia. Pero ese efecto de lente, ese reflejo constante, es tan molesto que acaba eclipsando todo lo demás.
Creo que Apple debería usar vidrio de mayor calidad o agregar recubrimientos para mejorar la captura de luz.
Algunos usuarios llegan a bromear con que Apple lo deja a propósito para que cualquiera sepa que el vídeo es de un iPhone, algo que, aunque suene exagerado tampoco nos extrañaría tanto.
¿Por qué sucede?
El problema es física pura. Al final tenemos múltiples lentes, sensores grandes y fuentes de luz directa que no se llevan bien. Pero, ¿que tienen de especial los cristales de las cámaras del iPhone para que esto no suceda en otros móviles?
El propio Vivo X200 Pro, usado como referencia en la comparación, controla mucho mejor esos reflejos gracias a ópticas con mejores recubrimientos y un tratamiento del cristal más cuidado.
Entonces, si se sabe el origen del problema, ¿por qué Apple no lo ha solucionado todavía? Seguramente esto se deba a que la compañía prioriza otras áreas del vídeo, como los códecs, los perfiles de color o la integración con su ecosistema, pero deja de lado un problema óptico que lleva años arrastrándose.
Ojalá el iPhone 18 nos sorprenda dejando este molesto fallo en el olvido.
