Dejar el smartphone sobre el salpicadero es una costumbre muy habitual que, sin embargo, acelera el desgaste del dispositivo mucho más de lo que pensamos. Esta zona del coche recibe el sol de lleno a través del cristal y apenas tiene ventilación, lo que provoca que la temperatura suba rápidamente a niveles que la electrónica no lleva nada bien, especialmente en verano o días soleados.
Si mantienes el teléfono ahí, aunque sea en trayectos cortos, lo estás sometiendo a un calor excesivo que puede afectar al funcionamiento de la batería y la pantalla a largo plazo. Además, llevar un objeto suelto en esa superficie no solo es malo para el móvil, sino que puede ser peligroso para ti y tus acompañantes si tienes que frenar de golpe o sufres un pequeño accidente.
El coche se calienta mucho al sol
El principal problema es la temperatura. El interior de un coche aparcado o circulando al sol acumula mucho calor, y el salpicadero es la zona más caliente de todas. Al ser normalmente de color oscuro y estar debajo del parabrisas, puede alcanzar temperaturas muy altas en pocos minutos, convirtiéndose en una superficie poco recomendable para dejar cualquier aparato electrónico.
La batería sufre y dura menos
Las baterías de los móviles funcionan mejor a temperatura ambiente y el calor excesivo es su mayor enemigo. Cuando se calientan demasiado, los procesos químicos internos se aceleran de forma negativa.
- Pierde capacidad: si el móvil se calienta mucho de forma habitual, la batería se degradará antes de tiempo y notarás que te dura menos horas encendido.
- Se puede hinchar: en casos de calor muy intenso y continuado, la batería puede generar gases y hincharse, lo que podría deformar la tapa trasera o empujar la pantalla hacia fuera.
- El móvil se apaga: la mayoría de teléfonos tienen un sistema de seguridad que los apaga automáticamente si detectan que la temperatura es demasiado alta para evitar daños mayores, dejándote sin GPS o música en medio del viaje.
El pegamento pierde fuerza
Los móviles actuales están ensamblados con adhesivos especiales que unen la pantalla y la parte trasera al chasis. Estos pegamentos pueden ablandarse si se exponen a temperaturas muy altas. Si dejas el móvil en el salpicadero a menudo:
- Pierde resistencia al agua: si el adhesivo se debilita, el sellado que protege al móvil del agua y el polvo puede dejar de ser efectivo.
- Pantallas que se levantan: con el tiempo, es posible que notes que la pantalla se despega ligeramente por los bordes debido a que el pegamento ha perdido sus propiedades.
- Problemas con la cámara: el calor intenso también puede afectar a los componentes plásticos de las lentes de la cámara, haciendo que las fotos pierdan nitidez con el tiempo.
Peligro en caso de frenazo
Más allá de que el móvil se estropee, hay un motivo de seguridad importante. Un teléfono suelto sobre el salpicadero no está sujeto de ninguna forma. En caso de un frenazo brusco o un impacto, saldrá despedido hacia delante o hacia los lados con mucha fuerza.
Esto puede golpear el parabrisas, a alguno de los ocupantes o caer en la zona de los pedales del conductor, lo que podría entorpecer la conducción en un momento crítico. Es mejor llevarlo siempre sujeto o guardado.
Dónde es mejor llevarlo
La solución es muy sencilla. Si necesitas ver el GPS, lo ideal es usar un soporte que se coloque en las rejillas de ventilación. De esta forma, el aire acondicionado del coche ayudará a mantener el móvil fresco mientras lo usas, contrarrestando el calor que entra por el cristal.
Si no lo vas a usar, el sitio más seguro es la guantera, el hueco entre los asientos o tu propio bolso, donde estará protegido del sol directo y no saldrá volando si hay algún imprevisto en la carretera.
