
Durante años, las marcas de móviles se esforzaban por destacar unas de otras con ideas propias. Ya sea por su cámara, por su diseño o por su software. Pero, de un tiempo a esta parte, precisamente el software ha sido invadido por una IA que, en casi todos los smartphones, hace lo mismo. El resultado es una generación de dispositivos cada vez más homogéneos, tan parecidos que cuesta encontrar identidad alguna entre ellos.
















































