Cuando uno empieza a mirar relojes inteligentes, generalmente se fija en el precio y en la duración de batería, pero el NFC se ha colado entre una de las prestaciones que más buscan los que quieren vestir su muñeca con un reloj inteligente. Ahora, ¿es imprescindible que nuestro nuevo dispositivo wearable tenga esta característica, o no hace falta tanto el NFC en un reloj como pensamos?
Hay cosas que son innegables en un smartwatch y que le dan sentido al propio dispositivo. Ahí están sus monitores de actividad, medición de sueño, GPS, micrófono y altavoz. Y hay otras, que son un añadido como el poder responder mensajes de WhatsApp o la posibilidad de hacer pagos sin contacto gracias al NFC. Esta prestación suele despertar bastante interés porque es muy cómoda. Pero, ¿realmente merece la pena que sea un requisito a la hora de elegir tu próximo smartwatch?
A favor del NFC en relojes
La primera razón es la comodidad. Con un reloj con NFC, pagar es tan sencillo como girar la muñeca y hace que sea totalmente innecesario que sacar el móvil del bolsillo ni la cartera de la mochila. Esto se agradece sobre todo cuando vas cargado con bolsas, tienes prisa o simplemente quieres agilizar el momento de pago.
También es una gran ventaja si haces deporte. Imagina que sales a correr, al gimnasio o a dar un paseo sin llevar nada más encima. Si en mitad de la ruta quieres parar a tomar algo o necesitas comprar agua, poder pagar directamente con el reloj es un alivio.
Por qué no es imprescindible
Ahora bien, todo esto no significa que el NFC sea algo sin lo que no puedas vivir. La mayoría de nosotros llevamos el móvil encima casi todo el tiempo. Y si tu teléfono ya tiene NFC, la experiencia de pago es prácticamente igual de rápida. En la práctica, muchos usamos el móvil para pagar incluso teniendo el reloj configurado para ello.
Otro punto a tener en cuenta es el precio. Algunos modelos de smartwatch ofrecen dos versiones: una con NFC y otra sin él. La diferencia puede no ser enorme, pero si no vas a utilizarlo, estás pagando por algo que se quedará sin uso. Y, siendo sinceros, cuantas más funciones incorpore el reloj, más probable es que su batería se resienta. Aunque el impacto del NFC no sea dramático, es un extra que también suma al consumo.
Por último, hay que considerar que no todas las plataformas de pago funcionan en todos los relojes. Puede que tengas NFC, pero si tu banco no es compatible con el sistema del fabricante, esa función quedará prácticamente inutilizada. En España, las principales plataformas (Google Wallet y Apple Pay) ofrecen una cobertura amplia, pero que no es universal. Por ejemplo, mientras que grandes bancos como Santander o CaixaBank suelen ser compatibles con ambas plataformas, otras entidades como ING o Abanca pueden tener compatibilidad limitada a una sola de ellas o ninguna.
¿Qué te recomendamos?
El NFC en un reloj es un extra muy útil y, para ciertos perfiles, casi imprescindible. Si eres de los que salen a correr sin móvil, practican deporte con frecuencia o simplemente les gusta reducir al máximo lo que llevan encima, es una función que puede marcar la diferencia.
Sin embargo, para la mayoría de usuarios no es un requisito indispensable. El móvil que ya llevamos encima cubre perfectamente esa necesidad, y pagar con él es igual de rápido. El NFC en el reloj brilla sobre todo si tienes un smartwatch con conexión LTE que te permite dejar el teléfono en casa; ahí sí que la función se convierte en algo mucho más práctico.
