Arregla el volumen de tu móvil aunque se te hayan roto los botones

Arregla el volumen de tu móvil aunque se te hayan roto los botones

Mario San Martín

Todos los teléfonos móviles son diferentes, ya sea por sus prestaciones, tamaño, apariencia o simplemente la marca de cada uno. Sin embargo, todos poseen dos botones en uno de sus costados: los de subir y bajar el volumen. Sí, son lo más sencillo del mundo, el de arriba aumenta el nivel del volumen del móvil y el de abajo lo disminuye, hasta ahí todo bien. Pero…

Hay veces que los botones sufren por el polvo, el agua o simplemente se van deteriorando con el paso del tiempo. Entonces, ¿qué hacemos si se estropean?

Soluciones para subir o bajar el volumen del móvil con los botones rotos

Los móviles ofrecen varias posibilidades para subir o bajar el volumen si tiene los botones rotos. Como en todo, hay soluciones más y menos sencillas, pero todas garantizan el mismo resultado final. Puedes hacerlo con las diferentes opciones que ofrece el dispositivo, instalar aplicaciones o, en el último caso, reparar los botones.

Desde el menú Ajustes

La solución más rápida es también la más sencilla, y basta con realizar un par de acciones. En el menú de nuestro dispositivo, nos vamos al menú de Ajustes. Dentro de él, accedemos al menú de Sonidos y Vibración, donde encontraremos el apartado de Volumen. Una vez allí, podremos modificar con el dedo el nivel de melodía, multimedia, notificaciones y el volumen del sistema, además del asistente de voz (si es que lo tuviera).

volumen llamada

A través del menú de Accesibilidad

Otra de las formas más sencillas es a través del menú de accesibilidad. Para acceder a él, debemos entrar en Ajustes, pinchar en el apartado de Accesibilidad y dentro de él debemos activar el menú de accesibilidad o acceso directo. Para ponerlo en marcha, debemos deslizar desde abajo de la pantalla hacia arriba con dos dedos, y ahí encontraremos los botones de subir y bajar volumen, entre otras funciones rápidas. Además, podemos agregar el menú en los gestos de navegación y así no tener que deslizar con los dedos. La gran mayoría de dispositivos de Android lo presentan de la siguiente forma.

accesibilidad rapida

Instalando aplicaciones de control de volumen

Esta es una solución bastante recurrente entre los usuarios. Hay muchísimas aplicaciones para controlar el volumen de tu dispositivo, pero vamos a mencionar algunas de las mejores.

  • APP Volume Control: Con esta aplicación podremos administrar el volumen general del móvil, así como de todas las aplicaciones. Una vez configurado, la aplicación modificará las notificaciones, el vídeo o el audio de lo que tengamos puesto en el momento.
  • Amplificador de Volumen GOODEV: Una aplicación simple para amplificar el volumen del altavoz o los auriculares. Su uso es muy sencillo, pero no por ello menos útil, ya que aparece como una de las mejores en Play Store. Funciona muy bien en películas, eBooks y música.
  • Volume Styles: Es sin duda una de las mejores aplicaciones para modificar el volumen de nuestro dispositivo. Posee múltiples posibilidades de personalización, además de poder crear un modo personal exclusivo para ti. También se pueden modificar los estilos y ponerlos como en iOS o MIUI, e incluso tiene un control del brillo que aparece debajo del control de volumen. Una opción muy recomendada.
  • Amplificador de volumen: Esta aplicación modifica el volumen de tu dispositivo y posee un ecualizador de música: sonidos de audio, vídeo y juego y altavoces de volumen extra fuerte. Contiene seis modos de sonido a tu disposición para aumentar el volumen de los auriculares y el altavoz.

Estas cuatro aplicaciones, además, no necesitan de rooteo, por lo que pueden usarse sin ninguna restricción. Hay muchísimas más, pero la mayoría solo suben y bajan el volumen de una forma bastante simple y ofrecen pocas posibilidades de personalización.

Poner el móvil en Modo Seguro

Un truco muy socorrido cuando hay problemas es poner en marcha el modo seguro. Sin embargo, esta elección debe ser de las últimas, ya que se utiliza en situaciones en las que no tenemos otra opción. Con este modo, el móvil entra en un entorno sin ningún riesgo para el dispositivo donde podremos comprobar si los botones tienen algún problema. Pero nos podemos encontrar con solo dos alternativas. La primera de ellas es que si dentro del modo seguro los funciones siguen sin funcionar, significará que no es problema de terceros, sino que los botones están estropeados. Por otro lado, si los botones funcionan con normalidad, el problema vendrá de alguna aplicación o de un error del sistema.

Para activarlo y mientras el móvil está encendido, tan solo basta con mantener el botón de encendido del dispositivo hasta que salga una pantalla en la que ponga «Reiniciar en modo seguro». Si está apagado, solo tienes que presionar el botón de encendido y, cuando salga la animación de inicio del dispositivo, mantener pulsado el botón de bajar volumen.

Para salir del modo seguro, mantén pulsado el botón de encendido hasta que te salga la opción de Reiniciar. Si no consigues ver esta opción, mantén pulsado el botón durante 30 segundos para forzar el reinicio del teléfono.

La última posibilidad… arreglar los botones de volumen

Si de todas estas elecciones no te convence ninguna, y te has asegurado de que los botones no presentan polvo, suciedad o se han mojado y todo está aparentemente normal, la única opción es arreglar los botones de volumen. Llegados a este punto, solo podemos acceder a la ayuda profesional para que nos resuelvan el problema. Lo ideal es llevar el teléfono al servicio técnico de la marca o de la tienda donde compraste el móvil, aunque debes tener en cuenta que las reparaciones suelen demorarse varios días. La mejor opción es tener el teléfono en garantía, ya que así nos ahorraremos un buen pellizco, aunque todo dependerá del modelo y la marca del mismo.

Si no quieres quedarte sin móvil mucho tiempo, la última opción es comprar por tu cuenta las piezas de volumen y buscar tutoriales en Internet para repararlos, o pedir ayuda a algún conocido que haya realizado algún cambio de pieza. La primera opción no es, ni mucho menos, la más recomendada, ya que estos procesos suelen ser complejos y puedes empeorar las cosas.

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