WhatsApp ha cambiado tanto con el paso del tiempo que, sin que te hayas dado cuenta, ahora se ha convertido en una red social más que una mera app de mensajería instantánea. En sus inicios, era la mejor y más famosa aplicación para enviar mensajes de texto y audio a tus familiares, amigos y contactos. Ahora, ha pasado por tantas novedades y cambios que si alguien ha dejado de usarla hace tiempo ni la reconocerá. Quizá por su color verde. Este giro no ha sido casual, sino el resultado de una estrategia clara de Meta para mantener a los usuarios dentro de su ecosistema el mayor tiempo posible, algo que ya vimos antes con Facebook e Instagram.
Ya bien puede pasar de competir con Telegram, otra conocida app de mensajería instantánea, para hacerlo con redes sociales como X, Instagram y otras. Su nuevo diseño se parece más a Facebook e Instagram de lo que nos gustaría, y aunque sean de la misma compañía no vendría mal cierta diferenciación. Ahora hay más apartados sociales y ha dejado de ser solo un chat como era en su momento. Ya es posible compartir contenidos y hacer ciertas cosas que están más relacionadas con una red social que con un chat.
El problema es que esta transformación no siempre responde a lo que el usuario pedía, sino a la necesidad de la plataforma de crecer en uso y monetización.
Su diseño se parece cada más a Instagram y Facebook
Antes en WhatsApp podías ver los ajustes, contactos, chats y poco más. Tus contactos y los chats eran los protagonistas de la app, con su propia pantalla. Así de sencillo, con lo básico para contactar con los tuyos. Con mensajes directos y por audio. También permite hacer llamadas y grupos. Con el paso del tiempo fueron apareciendo más novedades, como los canales, mejoras en sus funciones y más. Nueva paleta de colores, otra distribución, animaciones, mayor prioridad hacia las personas. Ese enfoque minimalista se ha ido diluyendo hasta quedar prácticamente irreconocible frente a la experiencia original que muchos usuarios valoraban por su simplicidad.
Y ahora nos encontramos con nuevos menús que lo han cambiado todo completamente. En novedades, te encontrarás con los Estados y canales, donde estar al tanto de las novedades de tus amigos o a los que sigues. Como una red social misma, imitando los estados del Instagram, para que puedas añadir los tuyos o ver los de tus contactos. Si ya te vas a la nueva pestaña de comunidades, puedes usar una comunidad para interactuar de otra forma por medio de WhatsApp. Podéis hablar de temas que queráis y mucho más. Incluso tiene los mejores amigos de Instagram, que son los favoritos. Esto hace que WhatsApp ya no sea solo un espacio privado, sino también un escaparate público de contenido y actividad social.
Si te fijas, del menú de abajo solo queda un apartado para el chat, otro para las llamadas y con la otra mitad te lleva a las opciones más propias de redes sociales. Sin darte cuenta se ha convertido en una red social. Puede que sigas usando solo los chats y no te hayas ni fijado, o es posible que estés aprovechando sus funciones sociales sin ser consciente de ello.
Ahora hasta los chats se dividen en individuales y de grupo y se han visto desplazados ante la inminente necesidad de la app de convertirse en más social. La experiencia se fragmenta y obliga al usuario a adaptarse a una forma de uso menos directa y más dispersa.
Las novedades que están en camino también están enfocadas en este aspecto, por lo que podemos decir definitivamente que WhatsApp sí es una red social y no podemos hacer nada para evitarlo. Es algo que se aprecia a simple vista, ya sigas usándolo solo como chat o empieces a usarlo como cualquier otra red social. El cambio es irreversible y aún no sabemos qué más nos espera. Lo único claro es que WhatsApp ya no mira al pasado, sino a un futuro donde la mensajería es solo una parte más de una plataforma social mucho más amplia.
