El teléfono móvil servirá como instrumento médico para controlar las constantes vitales a distancia

Martin Cooper, padre de la telefonía móvil, ha explicado en una rueda de prensa en Oviedo que los terminales tendrán un protagonismo fundamental en el campo de la salud. «Los nuevos teléfonos se conectarán a un parche que registre las constantes vitales del usuario y las remita al ordenador de un centro sanitario, lo que permitiría, por ejemplo, evitar multitud de muertes por infarto».

Cooper, que recibirá el próximo viernes el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, ha pronosticado un desarrollo de aplicaciones móviles hasta ahora poco estudiadas. Por ejemplo ha citado el uso del teléfono para fines comerciales como pagar una factura, comprar en una máquina de bebidas, pagar un taxi o incluso sacar dinero en un banco.

Donde más hizo hincapié fue en las aplicaciones médidas que permitirán los dispositivos del futuro. Desde controlar las constantes vitales de los pacientes hasta programar pautas de rehabilitación desde los centros hospitalarios.

«Eso sería una revolución para la sanidad» a la que, ha recordado, los Estados destinan entre el 15 y el 20 por ciento de su PIB para curar enfermedades que, en algunos casos, podrían prevenirse.

Sin duda, los teléfonos han dejado de ser dispositivos con los cuales se puede hablar. Ahora permiten hacer prácticamente lo mismo que un ordenador.