Google Pixel XL

Análisis del Google Pixel XL

Valoración: 8,5 de 10

sello de Movilzona 8No hay duda que teníamos muchas ganas de probar el Google Pixel XL, un modelo que ha llamado la atención pero que, indudablemente, está tardando mucho en ser una realidad en nuestro mercado. Nosotros hemos tenido acceso a una unidad con la que hemos podido probar qué es lo que ofrece y si el trabajo de la compañía de Mountain View (apoyado en la fabricación en HTC) ha sido realmente bueno.

Una de las cuestiones que se deben tener en cuenta para este análisis del Google Pixel XL es que el nuevo asistente de Google está presente, pero por el momento no está disponible en español -algo que nos ha impedido probarlo como nos gustaría en lo que se refiere a su funcionamiento, cuando esto cambie lo analizaremos de forma más profunda-. Por lo tanto, nos ha quedado este pequeño “poso” del que daremos buena cuenta en un futuro.

Imagen frontal del Google Pixel XL

 

Comenzamos con las opciones que hemos obtenido en el análisis del Google Pixel XL en los diferentes apartados que solemos evaluar en MovilZona y, eso sí, un detalle que se tiene que tener en cuenta es que este modelo, al menos por el momento, se compra por un precio por encima de los 800 dólares, por lo que hablamos de que no es especialmente económico y,esto, es algo que se tiene que valorar debidamente.

Diseño del Google Pixel XL

Los materiales que se han utilizado en la creación del terminal no dejan resquicio para considerarlo Premium. Por un lado está el metal y ,por el otro, el cristal. Por lo tanto, está claro que la apuesta es máxima aquí, aunque hemos de decir que la combinación puede que a más de uno no le logre convencer. La verdad, es que al verlo no tuvimos la misma sensación de efecto de impacto y sorpresa, como sí nos ha ocurrido con otros dispositivos. Nos pareció bastante normalito y la parte posterior partida en dos acabados no deja de ser un detalle diferente, pero no impactante.

El agarre es muy bueno, y eso ya es positivo para un modelo que llega con una pantalla de 5,5 pulgadas y que, por lo tanto, no es sencillo manejarlo con sólo una mano. Es algo más grande que el Galaxy S7 Edge, y ocupa menos que la última apuesta de Apple por los dispositivos de pantalla de grandes dimensiones. El caso, es que la sensación es de buena ergonomía y de ofrecer lo que se busca para el agarre no defraude. Eso sí, al contrario de lo que ocurre con otros modelos, sin ir más lejos el ASUS Zenfone 3 Deluxe, las huellas apenas se quedan muy poco marcadas -lo que habla bien de la protección oleofóbica-, e incluso nos ha sorprendido muy gratamente aquí el análisis del Google Pixel XL.

Puerto USB del Google Pixel XL

No se debe esperar botón táctil alguno en la parte baja de los marcos, ya que como es habitual en los modelos de Google, este integra los necesarios en pantalla. Los laterales de encendido y control de volumen están ambos en la parte derecha y ofrecen una resistencia a la presión excelente y un gran acabado. Su manipulación es, además, sencilla. En el lado izquierdo está la bandeja para la tarjeta SIM, sin que exista opción de uso de microSD, algo ya habitual en los productos de la compañía y uno de los fallos que se le puede achacar al terminal. En nuestro caso creemos que el dar esta opción es algo positivo.

En el análisis del Google Pixel XL comprobamos que, con acierto, este modelo mantiene el puerto de auriculares de 3,5 milímetros. Además está presente el puerto USB tipo C que en este modelo sí que es compatible con la versión 3.0, y esto tiene efectos realmente positivos a la hora de transferir archivos como hemos podido comprobar ya que la velocidad es mucho mayor. También aquí está el altavoz (esta ubicación siempre decimos que no nos gusta en exceso, y esta no es una excepción), que es potente pero estando HTC en el proceso de fabricación esperábamos algo más en definición y calidad. Simplemente es solvente.

Líneas del Google Pixel XL

Un detalle a comentar es que el Google Pixel XL incluye un LED de información justo al lado del altavoz frontal superior. En un principio se puede pensar que no está ahí, ya que llega desactivado. La utilidad de este tipo de accesorios creemos que es bastante grande, al menos para saber si hay notificaciones sin leer o el estado de la carga, por lo que no se entiende bien la razón para que no esté activo desde el minuto cero.

Estéticamente correcto sin nada que le haga ser especialmente atractivo pero sin desentonar en la gama alta, -un ejemplo es que no le falta el acabado 2.5D-. En el análisis del Google Pixel XL nos ha quedado claro que la funcionalidad es muy buena en el terminal, y que todo está donde debe. Por cierto, comprobamos la resistencia a las salpicaduras del agua que se indica que ofrece el terminal, y esta existe y es completamente fiable (no llega a ser compatible con el estándar IP6X, pero al menos cumple con el mínimo exigible para un gama alta).

Esquina del Google Pixel XL

Rendimiento

Lo primero es indicar el hardware principal que es el encargado de dar la cara en el análisis del Google Pixel XL: procesador Snapdragon 821 (y una Adreno 530 como GPU) y 4 GB de RAM. Es decir, lo que debe para ser competitivo y, quien sabe, si algo más. Por cierto, las opciones de almacenamiento, muy importantes ya que no hay compatibilidad con tarjetas microSD, son las siguientes: 32 y 128 GB, por ahora es lo que hay.

Resultado en Basemark del Google Pixel XL

Con estos ingredientes, y teniendo en cuenta que el sistema operativo Android 7.1.1 (la actualización ya estaba disponible al probar el terminal) y sin personalización por encima que “moleste”, hay que decir que en el análisis del Google Pixel XL descubrimos un dispositivo impresionante, que puede con absolutamente todo sin el más mínimo problema. No hay retardo en nada, ni juegos, nada. Eso sí, el lag que aparece al hacer el gesto del “pellizco” con las fotos estaba presente, y lo cierto es que sorprende a la par que decepciona. Pero no empaña que la experiencia de uso es realmente sobresaliente.

En la parte trasera está el lector de huellas, un lugar que nos gusta bastante, y lo cierto es que la manipulación es de lo más cómoda. Este despierta al dispositivo de un estado de reposo, pero si lo comparamos con los dispositivos más potentes del Huawei, como por ejemplo el Mate 9, la verdad es que el que tiene el Google Pixel XL es algo más lento. Ojo, que es posible realizar algunas acciones adicionales con él, todas controladas desde el propio sistema operativo.

La carga de la batería, que es compatible con recarga rápida (Quick Charge 3.0, y comprobamos que en 30 minutos siempre rellena más del 50%), es uno de los detalles que nos hicieron sospechar antes de realizar el análisis del Google Pixel XL. El amperaje es de 3.450 mAh, y lo cierto es que para el tamaño de la pantalla (y su calidad) lo que preveíamos no era nada bueno. Y, lo cierto, es que nos equivocamos, ya que comprobamos que el trabajo del software y el hardware hacen que conseguir un día de uso no sea para nada imposible. Se logra con solvencia.

Al tener encendido el panel de forma constante comprobamos que en alguna ocasión no superamos las cuatro horas, pero esta no es una marca nada mala, la verdad. No es el terminal con mayor autonomía del mercado, eso es cierto, pero cumple con lo mínimo exigible. Por cierto, tanto Doze como los Modos de ahorro de energía son realmente eficientes, y hay que felicitar a Google por ello.

Pantalla

Llegamos a un elemento fundamental de cualquier smartphone actual. Comentado el apartado del fallo al hacer el gesto del pellizco -muy limitado-, hay que decir que el panel AMOLED que es de la partida ofrece una calidad que nos ha convencido. Pero hay algún matiz.

El caso es que hablamos de una pantalla de 5,5 pulgadas con resolución QHD, por lo que compite sin problemas en la gama alta (la densidad del panel como comprobamos en el análisis del Google Pixel XL es de 534 ppp, por lo que es altísima). Con Protección Gorilla Glass 4 -la quinta versión sería lo ideal si se tiene en cuenta el coste del dispositivo-, lo cierto es que la experiencia que conseguimos es excelente. Colores vivos, con negros puros como es normal en el panel utilizado y unos ángulos de visión sin problemas.

Pantalla del Google Pixel XL

No detectamos fallos en lo que tiene que ver con la temperatura del color y, los marcos, son convincentes (permite que se supere el 70% del frontal sin problemas). Y, entonces, ¿cuál es la razón por la que hablábamos antes de matices? Sencillo: su brillo. Es bueno, cierto, pero para un gama alta es algo escaso y lo cierto es que esto se nota en exteriores. No es nada dramático, pero la experiencia en general es de diez en este apartado, y baja un poco por esta razón.

De Todas forma, hablamos de un modelo que ofrece una pantalla de altísima calidad, y que el consumo de contenidos multimedia es superior a la media, como comprobamos en el análisis del Google Pixel XL.

Cámara

Aquí el terminal puede competir sin problemas en la gama alta de producto, ya que el sensor de 12,3 megapíxeles (apertura F:2.0 y estabilización EIS) cumple sobradamente. En exteriores y con buena luz la verdad es que no hay nada que poder achacar al dispositivo. Las fotos son muy buenas, con escaso ruido y con un rango dinámico amplio que evita que se “queme” nada, por poner un ejemplo.

Cámara de trasera del Google Pixel XL

Además, el uso automático del HDR+ es una buena solución en cuestiones de calidad final, pero hay una hipoteca de velocidad que se debe pagar. En automático el propio terminal, como comprobamos en el análisis del Google Pixel XL, toma la determinación de si se debe utilizar o no, y lo cierto es que acierta en casi todas las ocasiones.

Así, estamos ante un modelo que permite el no preocuparse por nada a la hora de hacer una foto, pero la verdad es que en la aplicación que se incluye, excesivamente minimalista, no hay muchos modos disponibles ni un modo profesional. Esto en su segmento del mercado se paga, todo hay que decirlo.

Esto es lo que conseguimos con el dispositivo de la compañía de Mountain View:

En lo que tiene que ver con la calidad de los vídeos, hay que decir que la estabilización de esto es correcta pese a no disponer de óptica, y que es posible realizar grabaciones que van desde los 720p hasta el 4K. Todo lo necesario y con un sonido que se graba con bastante volumen.

Conclusión

Lo cierto es que nos ha gustado casi todo de este smartphone una vez que finalizamos el análisis del Google Pixel XL. El rendimiento que ofrece es excelente, superlativo habría que decir, y la verdad es que hay detalles como la pantalla que también destaca, así como una cámara que no tiene grandes fallos.

Hay cosas a corregir, no cabe duda, como por ejemplo la llegada del asistente de Google en español, pero hay que decir que la experiencia de uso que se tiene con este terminal es realmente buena. Eso sí, llega en un momento peculiar, ya que bien es cierto que puede competir con los Galaxy S7 (aunque su precio es muy superior ahora mismo), pero no podrá plantar cara a los dispositivos que en nada serán parte del mercado con Snapdragon 835.

Lo mejor

  • Excelente rendimiento
  • Pantalla de buena calidad
  • Cámara bastante solvente

Lo peor

  • No es compatible con tarjetas microSD
  • Lector de huellas algo lento

Puntuación del Google Pixel XL


Valoraciones



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1 valoración
  1. radarr6 0
    03 Feb, 17 18:25
    7/10 No está mal

    Bueno, me alegro de haber leído este artículo (muy bien escrito, ademas; bien redactado, en un lenguaje apropiado y sobre todo COHERENTE, lo cual es un lujo para los tiempos que corren…)
    Me ha confirmado que acerté al quedarme con el Nexus 6P que compré el año pasado. El Pixel tiene 4 GB de RAM, sí, y sóli en esto supera al 6P.
    Lo que leo sobre su fluidez, su potente batería, su excelente pantalla… me recuerdan a las del Nexus 6P.
    Pero no compraría un dispositivo con un solo altavoz, me he acostumbrado al estéreo del Nexus.
    Y tampoco prefiero 5’5 pulgadas frente a 5’7, aquí más pulgadas es más disfrute. Y el aspecto anodino del Pixel tampoco juega a su favor, así que me alegro de estar usando un Nexus 6P 😊