Análisis del iPhone Xs: prueba a fondo, características y opinión

Valoración: 8 de 10

Ya no hay nada que celebrar. Hace un año, con el iPhone X, Apple rompía con todo porque se cumplían diez años desde el lanzamiento del primer iPhone, pero ¿y ahora? Ahora toca dar el paso lógico y volver a las costumbres de la compañía de Cupertino. Lo habitual en ellos era lanzar un modelo, y un año después el mismo con el apellido ‘S’. Así que eso han hecho; sobre la base del iPhone X nace el iPhone XS, que mantiene intacto su diseño y se renueva en hardware.

El iPhone XS de Apple es, como decíamos, la evolución lógica del iPhone X, y el ‘segundo año’ de Apple. Llega con el mismo diseño del iPhone X, pero con evoluciones en términos de hardware, y cómo no, exprimiendo sus nuevos componentes con iOS 12, desarrollado específicamente para él y sus hermanos iPhone XS Max y iPhone XR. La diferencia es que ahora, en el catálogo de Apple, el iPhone XS no ocupa un lugar ‘especial’ sino que es el sustituto del iPhone 8; es decir, que ya no es el ‘flagship’ de Apple, como sí lo era antes el iPhone X respecto al resto de modelos.

Una ‘nueva era’ en Apple

El iPhone XS tiene dos comparativas posibles: el iPhone X, y también el iPhone 8. Es una evolución del iPhone X, pero realmente llega para ocupar el ‘vacío’ que deja el iPhone 8. Ahora no están el 8 y el 8 Plus, sino el XS y XS Plus, así que es su ‘relevo’. Precisamente por eso, en el análisis del iPhone XS no podemos mirar solo hacia el iPhone X, que es el modelo en el que se basa, sino también hacia el iPhone 8, puesto que es el hueco que ocupa. Es, en realidad, como cuando llegó el iPhone 6 y planteó en el catálogo de Apple un nuevo concepto para el móvil ‘más pequeño’ de la compañía –sin contar con el SE-. Ahora, ya no son 4,7 y 5,5 pulgadas, sino que son 5,8 y 6,5 pulgadas de diagonal.

Diseño y uso

No es en absoluto complicado adivinarlo: no existe revolución, y apenas hay evolución en el iPhone XS con respecto a la generación anterior. Tiene unas medidas de 143.6 x 70.9 x 7.7 mm, frente a las dimensiones idénticas que ofrecía el iPhone X. Los botones siguen ubicados en el mismo lugar, de la misma manera, y lo único que ha cambiado es que el conjunto de cámaras es ligeramente más grande. Pero tan ligeramente que la mayoría de las fundas compatibles con el iPhone X lo son también con el iPhone XS.

Donde Apple ha empeorado su marca, y ya viene siendo costumbre, es en el peso: 177 gramos para esta nueva generación, frente a los 174 gramos del iPhone X. Sobre la ficha técnica, aquí, Apple ha dado un paso atrás. Pero es evidente que en el día a día no vamos a notar la diferencia de peso entre un teléfono inteligente y el otro. Ahora bien, contando con que ahora en el catálogo de Apple, el iPhone XS hace las veces del iPhone 8, y el XS Max cubre el hueco del iPhone 8 Plus, entonces todo ha mejorado y de manera realmente destacable.

Frente al iPhone 8 y sus 138.4 x 67.3 x 7.3 mm, el nuevo iPhone XS es más alto, mças ancho y también más grueso. Y pesa 29 gramos más, sí, pero con un cuerpo de cristal y acerofrente al aluminio, y un frontal en el que apenas queda espacio para los marcos y está prácticamente por completo aprovechado por la pantalla. En solo unos milímetros de más tenemos 1,1 pulgadas adicionales de pantalla. El iPhone 8 tenía ocupado un 65.4% de su superficie delantera por la pantalla, y el iPhone XS un 82.9%, exactamente igual que el iPhone X de hace un año. Por otro lado, el equilibrio de pesos está extraordinariamente balanceado.

Pantalla

La pantalla del iPhone XS no destaca. Hay una muy sutil evolución respecto al iPhone X, que apenas es notable, y el iPhone X no podía presumir en su segmento frente a otros modelos con los que compite. Cuenta con 5,8 pulgadas de diagonal de display con tecnología OLED; esto lo hereda del iPhone X, igual que sus 2436 x 1125 píxeles, y por tanto también los 458 ppi de densidad de píxeles por pulgada. Se mantiene también, como no podía ser de otro modo, la relación de aspecto de 19,5:9.

El panel, aunque OLED, tiene una configuración cálida en lo que se refiere a la temperatura de color. Apple presume de tener el panel más preciso y fiel en la representación de colores, pero su display no es tan brillante como el de otros fabricantes –especialmente Samsung- y no da una sensación tan ‘vibrante’, además de que por resolución queda un paso por detrás de cada vez más modelos. Pero soporta HDR10 y Dolby Vision, y ahora sí que puede defenderse. Frente al iPhone 8, sin lugar a dudas, es todo un salto. Pero es lo mismo de hace un año, prácticamente, respecto al iPhone X.

Se mantienen tecnologías como True Tone; con sensores en el frontal, el iPhone XS toma información sobre la luz ambiental y adapta los colores mostrados en pantalla. Si lo activamos, evidentemente el consumo energético aumenta y la autonomía se ve mermada de forma considerable. Como ya decíamos hace un año con el iPhone X, el paso al OLED era necesario para una mayor eficiencia energética y para conseguir un diseño más compacto y con la superficie frontal mejor aprovechada por la pantalla. Pero en términos de calidad, es anecdótico que hayan abandonado el OLED, porque Apple apuesta por una configuración muy parecida al LCD IPS. Algo que, por cierto, se agradece.

Hay algo en lo que sí ha dado un importante paso Apple, y es en los 120 Hz. Lamentablemente, no es la tasa de refresco de la pantalla, sino del sistema táctil. Ahora, la compañía de Cupertino tiene un sistema táctil de referencia, y su dispositivo es capaz de reconocer más rápido y con mayor precisión cualquier toque sobre el display. Por lo tanto, aunque a nivel de experiencia de uso no vamos a notar apenas diferencias frente al iPhone X, el iPhone XS es una evolución en el apartado de pantalla.

Hardware y rendimiento del iPhone XS

Contando con el Apple A12 Bionic en su interior, si hay algo que destacar del iPhone XS, eso es su rendimiento. El año pasado, con el A11 Bionic, Apple ya sentaba las basesuna vez más- de la referencia en el mercado. Sus procesadores siguen siendo los más potentes por su relación con iOS y el exquisito nivel de optimización. Y las pruebas de rendimiento nos dejan un sabor agridulce, porque las frías cifras no revelan una amplia diferencia respecto a la generación anterior. Pero, aunque haya pasado desapercibido, Apple ha dado el salto a los 7 nm como proceso de fabricación y ha sido la primera en la industria en hacer esto, gracias a su colaboración con TSMC.

El paso a los 7 nm implica, en teoría, más potencia y eficiencia si no variase ningún otro dato más que el proceso de fabricación. Apple ha optado por una configuración en la que prima la eficiencia, de tal modo que el nuevo Apple A12 Bionic no supone una enorme diferencia –positiva- en rendimiento, pero sí consume mucha menos energía prestando una ‘potencia’ un poco superior a la del iPhone X. Aun con estas, sigue en lo más alto del sector y de su segmento.

Un año más, con el Apple A12 Bionic, Apple ofrece una configuración de seis núcleos para su CPU: con dos núcleos Vortex y otros cuatro núcleos Tempst; esta configuración permite que se demande el trabajo de unos, o de otros, para funciones que exigen mayor rendimiento o para garantizar la mayor eficiencia energética. Y con esto, la compañía de Cupertino sigue marcando la referencia en el rendimiento ‘por núcleo’, con un resultado excelente en el trabajo conjunto de la CPU. En cuanto a la GPU, lo que tenemos son cuatro núcleos para que los videojuegos funcionen garantizando la mejor experiencia.

Análisis de la cámara del iPhone XS

La fotografía no solo depende del hardware. Sí, es fundamental, pero cada vez más, los fabricantes se apoyan en el software de sus dispositivos para ofrecer las mejores capturas posibles. A nivel de hardware, en el módulo principal –a la espalda del dispositivo-, Apple ha instalado una doble cámara con dos sensores de 12 megapíxeles. Ambos cuentan con lentes de seis elementos; uno de ellos como gran angular, y el segundo con telefoto de dos aumentos ópticos y hasta diez aumentos digitales –con pérdida de calidad, claro-. Este conjunto ofrece aperturas de f/1.8 y f/2.4, mientras que en la delantera del equipo el sensor es de 7 megapíxeles con apertura f2.2.

Además de todo lo que ya existía en el iPhone X de Apple, en el iPhone XS contamos con Smart HDR. El sistema de imágenes de alto rango dinámico ahora se basa en cuatro fotogramas con diferentes valores de exposición, y varios fotogramas ‘intermedios’ para añadir aún más información a la imagen resultante y, por procesado digital, lograr una fotografía más rica en colores e iluminación. No hay control sobre esta tecnología, funciona ‘cuando quiere’, pero los resultados son realmente buenos.

También se ha ‘perfilado’ el tratamiento de la profundidad de campo. Ahora podemos trabajar con una vista previa del bokeh si usamos el modo retrato, y los bordes del primer plano están mejor definidos y los errores y las aberraciones se han reducido de manera destacable. En términos generales, parece que las fotografías han cambiado poco, pero lo cierto es que hay un salto cualitativo en la fotografía de los iPhone XS y iPhone XS Max bajo cualquier circunstancia, especialmente en las fotografías nocturnas.

Ahora los nuevos iPhone XS tratan mucho mejor la información que toman sus cámaras. Y en ‘edición’ de una fotografía en modo retrato, por ejemplo, podemos modificar la apertura a posteriori para desenfocar más, o menos, el fondo de la imagen. Por otro lado, los selfies han ganado en definición, nitidez  y fidelidad en la representación de los colores. Sí, es notable un salto respecto al iPhone X, y mucho más frente a los iPhone 8, aunque Apple sigue por detrás de los terminales más punteros del mercado. En fotografía, Huawei sigue mandando.

Batería

La batería del iPhone XS es más pequeña que la del iPhone X. El componente, en sí, es capaz de almacenar menos energía que en la generación anterior. Pero iOS 12 es, probablemente, el sistema operativo de Apple con mejor gestión energética que ha existido nunca. En el iPhone X esto se nota al actualizar, igual que en todos los demás modelos, y en el iPhone XS se lleva a un nivel todavía superior.

Pero esto es también porque el iPhone XS, como decíamos, cuenta con el chipset Apple A12. El proceso de fabricación de 7 nm le permite trabajar de una forma más eficiente. Prestando la misma potencia el consumo energético sería notablemente inferior; pero es que es capaz de dar más rendimiento, y aún menor consumo. De esta forma, en el iPhone XS nos encontramos con una buena autonomía como para aguantar con el equipo un día completo encendido, e incluso superar las 24 horas si no somos usuarios que estemos constantemente consultando el dispositivo.

Este año son 2659 mAh frente a los 2716 mAh con que contaba el iPhone X, y aún así el iPhone XS mejora sutilmente su autonomía frente a la generación anterior. No marca una diferencia destacable; lo destacable está en que, con esta batería, Apple ofrece la misma ‘vida’ a su dispositivo que la que logran otros terminales con bastante más de 3.000 mAh. Una vez más, el nivel de optimización de la relación entre hardware y software, por parte de Apple, está a un nivel de referencia.

Otros detalles a comentar: nuevo Face ID, más resistente al agua…

Ahora que todos sus teléfonos tienen notch, y que Apple lleva un año ofreciendo Face ID, se ha introducido una mejora en el sistema. En esa ‘ceja negra’ en la parte superior del frontal, Apple esconde una cámara infrarroja, un ‘iluminador’ infrarrojo, un sensor de proximidad, un sensor de luz ambiental, un altavoz, un micrófono, una cámara convencional y un proyector de puntos. Con todo esto reconoce superficies detalladas y profundidad, y genera un mapa tridimensional de nuestro rostro; y ahora lo hace mejor. Es más preciso, y trabaja más rápido, acercándose a la velocidad que ofrecía Touch ID para el desbloqueo, aunque con el lastre de las animaciones del sistema operativo. El sistema de reconocimiento facial era complicado que pudiera mejorar, pero lo ha hecho. Así que excelente por parte de la compañía de Cupertino.

Y aunque el diseño parece no haber cambiado, su construcción ha evolucionado con respecto al iPhone X. Ahora el iPhone XS alcanza la certificación IP68 que implica una resistencia al agua de un máximo de 30 minutos de inmersion a hasta 2 metros de profundidad. En cualquier caso, la garantía del fabricante no cubre los desperfectos y daños causados por la infiltración de agua en el interior del dispositivo. Así que, si lo mojas, es por tu cuenta y riesgo, y no deberías olvidar que supera ampliamente los 1.000 euros.

Conclusión

De nuevo, volvemos a los ‘S’, y el iPhone XS cumple a pies juntillas la filosofía de esta histórica línea de modelos. En comparación con el iPhone X, es evidente que no merece la pena comprar el iPhone XS porque la evolución es escasa, y en la experiencia de uso es todavía menos notable. Hay mejoras sutiles en la pantalla, pero que no suponen apenas diferenciación, el chip es una revolución para el sector, pero en la experiencia de uso no marca grandes diferencias, y la cámara delantera y posterior sigue sin ser referencia en el segmento que ocupa, a pesar de haber dado un ‘pasito’ hacia el frente.

El iPhone XS es una ‘revisión’ del iPhone X y tiene mucho sentido para los que vengan de algo anterior o inferior a este modelo. Al fin las 5,8 pulgadas son el mínimo en el catálogo de Apple, en un terminal compacto y ligero. Y ahora el acero es el material de construcción de su ‘modelo base’. El diseño es exquisito por materiales y construcción, así como por equilibrio de pesos, y el terminal es más resistente al agua. Es un producto brillante frente al iPhone 8, pero que en absoluto hace sombra al iPhone X. De hecho, por eso han retirado el iPhone X del mercado, porque no podrían coexistir en el mercado. No tendría ningún sentido.

El ‘apellido S’ nos trae otras muchas pequeñas mejoras como el sonido estéreo, que si bien diferencian a este nuevo modelo del iPhone X de hace un año, como decíamos, no justifican de manera objetiva el cambio a una nueva generación. Apple tenía que definir un nuevo catálogo con el ‘normal’ y el ‘Max’, y el iPhone XS es el ‘normal’, que no introduce tantos cambios como quizá nos gustarían con respecto al iPhone X. Esto no lo convierte, en absoluto, en un mal dispositivo. Sencillamente, en una evolución de lo que ya conocíamos.

A favor

  • Mejor cámara
  • Face ID más rápido
  • Más resistente al agua

En contra

  • Relación calidad / precio
  • Escasa evolución

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Opiniones



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1 opinión
  1. Javizone 0
    22 Sep, 18 0:18
    3/10 No merece la pena si tienes un iPhone X

    Aquellos que un iphone X mejor que se esperen a la versión de 2019. No es necesario pagar de más para que Face ID vaya más rápido cuando el anterior ya funcionaba perfectamente..