Análisis del iPhone XS Max: prueba a fondo, características y opinión

Valoración: 9 de 10

Número, número más ‘S’; número, número más ‘S’… Con esta serie, Apple estuvo bastantes años. Pero llegó su décimo aniversario desde el lanzamiento del primer iPhone, estrenado por Steve Jobs en una presentación histórica, y había que hacer algo. En septiembre de 2017 llegó el iPhone X, rompiendo en nombre y concepto con absolutamente todo lo vendido antes por la compañía de Cupertino. Y un año después, los iPhone XS y iPhone XS Max. Y este, el iPhone XS Max, es un producto realmente importante para la marca, el ‘flagship’ de esta nueva generación.

La compañía de Cupertino presentó en 2007 el primer teléfono inteligente con una manzana mordida a la espalda. Steve Jobs prometió, para aquella keynotetres nuevos dispositivos. Y repitió una y otra vez la función base de estos ‘tres dispositivos’ en un bucle, terminando por sacar la sonrisa –quizá incómoda- de los allí presentes y culminando ese extraño momento con una pregunta: ‘¿Entendéis a qué me refiero?’ Evidentemente no, nadie lo entendía, hasta que explicó que eran tres dispositivos en uno: un único dispositivo, el iPhone. Y diez años después, el pasado año 2007, Apple tenía que reinventarse y mostrarse ante la industria y el público como la marca pionera en el mercado de los teléfonos inteligentes.

Una ‘nueva era’ en Apple, el iPhone XS Max

El iPhone XS Max es el que nos ocupa, pero todo esto es extensible al iPhone XS. Con la introducción del iPhone X, Apple introdujo un nuevo diseño de teléfono inteligente, con un frontal ‘todo pantalla’, y apostó la seguridad del equipo al reconocimiento facial. Y marcando un antes y un después, abandonó su orden típico en el que habrían correspondido los ‘iPhone 7s’ y se lanzó directamente a por los iPhone 8 y este ‘nuevo concepto’, el iPhone X, que debe la ‘X’ al ‘diez’, en números romanos, por su décimo aniversario desde aquel primer terminal.

Con los iPhone 8 compartiendo momento junto al iPhone X, Apple nos dejó un catálogo extraño. En él se fundían diseños y conceptos obsoletos con innovación. Los iPhone 8 contaban con un procesador de referencia, por ejemplo, pero un diseño de años atrás. Ahora, todo se actualiza y se conforma la nueva gama de la firma de Cupertino. Lo que antes eran el iPhone 8 y el iPhone 8 Plus, ahora son iPhone XS y iPhone XS Max; es lo mismo, pero completamente distinto. Ya no son 4,7 y 5,5 pulgadas, sino 5,8 y 6,5 pulgadas. Y de nuevo volvemos a la ‘S’ que se saltó Apple.

Diseño y uso

El iPhone XS Max toma el testigo de los ‘Plus’. Es la ‘versión grande’ de los teléfonos de Apple. Si el iPhone 8 Plus tenía unas dimensiones de 158.4 x 78.1 x 7.5 mm, el nuevo iPhone XS Max se mantiene casi idéntico con 157.5 x 77.4 x 7.7 mm. Es ligeramente más ‘bajo’, y ligeramente más ‘estrecho’, pero es más grueso. Por otro lado, el ‘Plus’ del año pasado pesaba 202 g y el iPhone XS Max sube hasta los 208 gramos. Es también ligeramente más pesado, pero a cambio nos da 1 pulgada de diagonal de pantalla más, así que lo cierto es que el sacrificio en su grosor y peso está más que justificado.

Mientras tanto, el XS tiene unas medidas de 143.6 x 70.9 x 7.7 mm y 177 gramos con 07, pulgadas de diagonal menos de pantalla. Igual de grueso, pero evidentemente más estrecho y también más bajo. La relación entre el XS y el XS Max, guardando las distancias, es la misma que existía hasta ahora entre las versiones ‘normales’ y los ‘Plus’. Y entre estas dos opciones tenemos algo que antes no existía, que es el iPhone XR, que se queda en 6,1 pulgadas de diagonal pero mucho más diferenciado por sus especificaciones técnicas.

Apple sigue sin ser la número uno en diseño, pero su gama es la mejor que han tenido nunca

Si miramos un año atrás, centrándonos únicamente en el catálogo de Apple, nunca han tenido teléfonos mejores en términos de diseño. Siguen haciendo un trabajo excepcional en el equilibrio de pesos del terminal, ahora se aprovecha el frontal por la pantalla como nunca antes –salvo el iPhone X- y los materiales de fabricación son definitivamente inmejorables. Pero si abrimos los ojos a la competencia, Apple sigue sin ser la número uno. Por cosas como la falta de minijack en la parte inferior, o por su ratio del 84,4% de la superficie delantera ocupada por la pantalla. Este ratio es el mejor que ha ofrecido Apple nunca, pero se enfrentan a terminales como un Oppo Find X que llega hasta el 87%.

Pantalla

Por fin, hace un año, Apple nos ofreció la tecnología OLED. En el iPhone XS Max, como no podía ser de otro modo, se repite tecnología aunque llevándola hasta las 6,5 pulgadas de diagonal en relación 19,5:9. Es como si hubieran cogido el iPhone X, o el XS, y lo hubieran escalado hacia arriba. Con sus 2688 x 1242 píxeles de resolución, el nuevo iPhone XS Max ofrece 458 ppi; es decir, 458 píxeles por cada pulgada. Así que, por aquí, nada nuevo, porque el iPhone X nos ofrecía exactamente lo mismo en una pantalla algo más pequeña y de resolución inferior, pero de manera proporcional estos dos datos.

La pantalla del iPhone XS Max es destacablemente grande y, por fin, Apple tiene en su catálogo una opción para quien quiere casi una tablet de bolsillo. Con un iPhone XS Max ¿para qué quieres un iPad Mini? Evidentemente, para nada, y menos aún cuando, por software, se aprovecha este display para mostrar más información en pantalla al usar el equipo en orientación horizontal. Aun así, en esto Apple tiene mucho más que ofrecernos.

Lo que no deja de ser cierto es que Apple sigue a la cola de Samsung, su principal proveedor de paneles OLED. Aunque el calibrado de sus displays es de referencia en el sector, y logra una sensación de equilibrio excepcional en la fidelidad de repreentación de los colores, la surcoreana tiene tecnologías más avanzadas. El Samsung Galaxy Note 9 tiene la mejor pantalla vista nunca en un smartphone, y el iPhone XS Max queda indudablemente por detrás a todos los niveles. Sigue sin ser igual de brillante, no ofrece la misma sensación al tacto, y la reproducción de colores no es tan ‘vibrante’.

Apple, a pesar de usar paneles OLED, afortunadamente ofrece una temperatura de color más cálida, más cercana a los LCD IPS. Y cuentan con True Tone, que basándose en la información de varios sensores ubicados en el frontal, entregada en tiempo real, adapta la temperatura de color del display al ambiente. Con esta configuración de color, lo cierto es que –como en el iPhone X- no tenemos sensación de estar ante un OLED, y para la experiencia de usuario es anecdótico. Sin embargo, es lo que les ha permitido un diseño más compacto, con un frontal mejor aprovechado, y una configuración de hardware más eficiente.

Hardware y rendimiento del iPhone XS Max

Después del Apple A11 Bionic, con esta generación de teléfonos inteligentes, Apple ha introducido el Apple A12 Bionic. Una vez más no nos ha dicho nada de frecuencia de reloj máxima ni de memoria RAM, pero sí nos dio el dato clave del salto a los 7 nm. La firma de Cupertino ha sido el primer fabricante de teléfonos inteligentes de la industria que, gracias a la colaboración con TSMC, ha dado el salto a este proceso de fabricación. Y esto se traduce, sin tener en cuenta el resto de variables, en una mayor eficiencia energética y un mayor rendimiento. Efectivamente, el salto en rendimiento no es excepcional, pero en una evolución equilibrada se ha buscado la máxima eficiencia para una mayor autonomía.

El chipset Apple A12 Bionic cuenta con una CPU de seis núcleos en configuración de dos más cuatro; los dos primeros Vortex, y los otros cuatro Tempest. Esta configuración permite usar uno u otro conjunto para el máximo rendimiento, o haciendo primar el consumo energético. Y una vez más, Apple encabeza el segmento en el rendimiento ‘por núcleo’. Como podemos ver, el iPhone XS Max, en Geekbench, hace 4710 puntos en ‘single core’ y nada menos que 10736 puntos en ‘multi core’, un rendimiento excepcional respaldado por iOS 12.

Por otro lado, su GPU es de cuatro núcleos y, una vez más, con un comportamiento soberbio para la ejecución de los videojuegos más exigentes. Este nuevo chip Apple A12 Bionic parte sobre la base del A11 Bionic, que ya era un referente para la industria, y presta un rendimiento sin fisuras con una mejora que lo hace pionero: sus 7 nanómetros como proceso de fabricación. Veremos algo parecido en los próximos meses, con el Snapdragon 855 de Qualcomm y sus similares de Samsung y de Huawei.

Análisis de la cámara del iPhone XS Max

Si nos ceñimos a la ficha técnica del nuevo iPhone XS Max, parece que no ha cambiado absolutamente nada con respecto al iPhone X, pero no es así. En primer lugar, porque el software ha tomado especial protagonismo y Apple ha entrado de lleno en la era de la fotografía computacional; iOS 12 está desarrollado para exprimir hasta el más mínimo detalle de sus tres cámaras: dos en la parte trasera, y una en la frontal. Contamos de nuevo con doble cámara con dos sensores de 12 megapíxeles y lentes de seis elementos. Una cámara gran angular y otra telefoto, con dos aumentos ópticos y hasta diez digitales con pérdida de calidad, y apertura f/1.8 y f/2.4; es decir, que nada ha cambiado a priori.

Pero ¿por qué la cámara trasera es más grande? Es algo que comentábamos en el apartado del diseño, y se explica en que los sensores han crecido; y aunque mantienen su resolución, cuentan con píxeles más grandes que ayudan a captar más luz para optimizar las tomas bajo circunstancias de escasa luminosidad. Todo esto respaldado por la cámara delantera, con sensor de 7 megapíxeles y apertura f/2.2.

Al sutil cambio en el hardware hay que sumarle las mejoras de software que anticipábamos: ahora contamos con Smart HDR, por ejemplo, que implica que una fotografía de alto rango dinámico se compone de cuatro fotogramas principales y varios fotogramas intermedios que aumentan la información sobre lo que hay tras la pantalla. Así, las imágenes tienen una mayor profundidad en su iluminación y son más fieles a la realidad en términos de color. Pero una vez más, esto no lo podemos controlar de forma manual y queda a merced de las interpretaciones del teléfono inteligente.

A lo anterior hay que sumarle que la profundidad de campo ahora se trata con mayor detalle. Cuando ponemos el modo retrato, el terminal nos permite ver una vista previa del desenfoque; y cuando terminamos la imagen veremos bordes más definidos y sin aberraciones como las que antes existían. No solo eso, sino que en edición podemos modificar la profundidad de campo de manera virtual para escoger entre un fondo más, o menos definido, controlando el desenfoque y ese efecto bokeh que tan de moda está en los últimos años.

Batería

Como en el resto de los iPhone de esta nueva generación, el Apple A12 Bionic, con sus 7 nm como proceso de fabricación, juega un papel crítico en la eficiencia energética del nuevo iPhone XS Max. Partimos sobre la base de una CPU que consume menos energía que la de generación anterior, a pesar de prestar un rendimiento superior, pero tenemos una nueva pantalla de 6,5 pulgadas que, como es evidente, demanda más energía. No hay problema: Apple ha instalado la batería más grande en la historia de sus teléfonos inteligentes, con 3.174 mAh de capacidad.

La combinación de esta batería con un hardware más eficiente, y el trabajo de iOS 12 en la gestión de energía logran un conjunto destacable. Ya los ‘iPhone Plus’ eran terminales verdaderamente competitivos en esto de la autonomía, pero el iPhone XS Max establece un antes y un después. Nos ofrece la mayor autonomía que hemos visto nunca en un teléfono inteligente de Apple, cumpliendo sin problemas con un día de máxima demanda para el dispositivo, y llegando a cumplir con dos días en un uso intensivo.

Apple, con el iPhone XS Max, nos ofrece un terminal que realmente es apto para productividad, si nos ceñimos al plano de la autonomía. La optimización de la relación entre el hardware y el software siempre ha sido un punto fuerte en los teléfonos inteligentes de Apple. Y en este dispositivo, que tenemos un hardware notablemente superior, la autonomía no da lugar a queja para ningún perfil de usuario, y puede plantearse como uno de los referentes en el segmento.

Otros detalles a comentar: nuevo Face ID, más resistente al agua…

Apple fue la gran impulsora de la seguridad biométrica en los teléfonos inteligentes; ya habíamos visto sistemas parecidos antes que llegasen el iPhone 5s y Touch ID, pero la firma de Cupertino impulsó su popularización. Y años más tarde, con el iPhone X, volvieron a marcar un punto de inflexión en la industria con la introducción de Face ID. La primera generación de su sistema de reconocimiento facial ya ha sido ‘imitada’ por terminales Android, pero ni mucho menos igualada. Y aún así, con el XS y este iPhone XS Max, Apple introduce una ‘segunda generación’ que es todavía más rápida y justifica su notch.

El Face ID de nueva generación se acerca más que nunca, en velocidad, al reconocimiento de huellas dactilares, pero sigue lastrado por las animaciones del sistema y por el ‘paso adicional’ que tenemos que dar para desbloquear el dispositivo. Aunque admitía poca mejora, Apple ha conseguido optimizar todavía más esta tecnología de seguridad biométrica. Su funcionamiento, en la nueva generación de teléfonos inteligentes, es impecable.

Y aunque parece que el diseño de sus nuevos teléfonos inteligentes no ha cambiado, respecto a lo visto en el iPhone X, se ha mejorado su construcción. Podemos notarlo, por ejemplo, en la nueva certificación IP68 que, en el caso del iPhone XS Max, implica una resistencia durante 30 minutos como máximo, a inmersiones en agua de hasta 2 metros de profundidad. Pero aún sigue fuera de garantía cualquier desperfecto o daño causado por la infiltración de líquidos, así que no es recomendable exprimir esta ‘característica’ de los teléfonos inteligentes de Apple.

Conclusión

Si el iPhone XS es una mera ‘evolución’ frente al iPhone X, el iPhone XS es una ‘vuelta de tuerca’ que Apple tenía que dar al mercado, sí o sí. Es el nuevo ‘Plus’ en su gama, y sin lugar a dudas merece el reconocimiento como ‘flagship’ de Apple. A pesar de su gigantesca pantalla tiene las medidas y peso –prácticamente sin cambios- de un iPhone 8 Plus. Y con este cuerpo, compacto para sus 6,5 pulgadas, reúne lo mejor en términos de hardware.

Apple no destaca por la pantalla, de manera aislada, pero sí por un conjunto sólido que presta una experiencia sin fisuras. Como en el iPhone XS, se ha tomado el iPhone X como punto de partida y se ha pulido cada detalle para darnos un terminal excepcional. Detalles como el sonido en estéreo con mayor volumen, por ejemplo, hacen que la evolución sea notable frente a la generación anterior. Ahora sí, Apple tiene un diseño que no admite crítica, y una experiencia de uso limpia, a todos los niveles.

El iPhone XS Max va mucho más allá que el iPhone XS. Es, probablemente junto al XR, el iPhone al que mirar este año, porque es el que realmente define la novedad dentro del catálogo de la firma de Cupertino. Apple lo ha hecho muy, pero que muy bien en el diseño, la autonomía, el rendimiento… Y el conjunto es un terminal soberbio. El iPhone XS, sin embargo, es una mera evolución del iPhone X, con pinceladas que justifican la introducción del ‘apellido S’.

A favor

  • Mejor cámara
  • Face ID más rápido
  • Más resistente al agua
  • Excepcional relación pantalla / dimensiones

En contra

  • Relación calidad / precio