Apple iPhone X

Análisis a fondo del Apple iPhone X

Valoración: 9 de 10

Todo ha cambiado. En septiembre, Apple presentó los iPhone 8 y iPhone 8 Plus junto a una nueva generación del Apple TV y otra para el Apple Watch. Y por último, siguiendo su tradición del ‘One more thing’, llegó el iPhone X. La presentación estaba planteada para que este instante fuese uno de aquellos puñetazos sobre la mesa que daba ocasionalmente Steve Jobs. Pero no lo fue, porque todo estaba filtrado de antemano. En cualquier caso, es una revolución interna para la firma de Cupertino el lanzamiento de este iPhone X con el que sí, ‘todo ha cambiado’.

Los competidores de Apple acostumbran –casi todos- a reinventarse en mayor o menor medida cada año. Sobre todo en términos de diseño, que es lo más llamativo y, evidentemente, lo que comprende cualquier perfil de usuario. Apple, por su parte, es más de reinventar el hardware del equipo –principalmente el chipset, con su CPU y GPU-mantener el diseño hasta que está prácticamente ‘quemado’. Se ‘recicló’ el diseño del iPhone 3 en los 3G y 3GS, se volvió a hacer lo mismo con los 4 y 4s, y a continuación se repitió la jugada con los 5 y 5s. Desde entonces, pocas personas podrían decir que están en desacuerdo con que Apple se ha pasado desde el iPhone 6.

El iPhone 6 fue la ‘revolución interna’ más reciente. Un cambio de pantalla en dimensiones y también en resolución que forzó a modificar todas las apps para adaptarse. Un cambio de diseño hacia un terminal más grande, aunque manteniendo el botón ‘Home’ que era hasta ahora la esencia en el diseño de un terminal de Apple. El iPhone 6s apenas cambió; pero es que tampoco lo han hecho los iPhone 7 y los más recientes iPhone 8 y iPhone 8 Plus. Cambiaron por dentro, pero su diseño sigue siendo obsoleto si se enfrenta al de los competidores más directos, como los Samsung Galaxy S8 y Samsung Galaxy Note 8. Ahora, con el iPhone X, lo cierto es que todo ha cambiado.

Diseño y uso

El iPhone 8 tiene unas dimensiones de 138.4 x 67.3 x 7.3 mm, y este nuevo iPhone 8 encaja en unas medidas de 143.6 x 70.9 x 7.7 mm. Así que sí, es más alto, más ancho y más grueso. Pero cuenta con una pantalla de 5,8 pulgadas de diagonal y el iPhone 8 se mantiene en 4,7 pulgadas, así que lo más justo es compararlo con el iPhone 8 Plus, que registra 158.4 x 78.1 x 7.5 mm en su ficha técnica, correspondientes a sus dimensiones. El iPhone X es más ‘bajo’, más estrecho y ligeramente más grueso con 0,3 pulgadas adicionales y un formato de pantalla más estrecho y alto.

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Pero no es lo único que ha cambiado en el diseño del nuevo iPhone X, ni mucho menos. Efectivamente, antes teníamos pantallas de 16:9, y ahora el ratio es de 19,5:9. Eso quiere decir que es más alta y estrecha –en vertical-, o más baja y ancha –en horizontal-. Un cambio similar al que han experimentado los Galaxy S8 o el LG G6. Y respecto a los iPhone 8, en el nuevo iPhone X tenemos un 82.9% de la superficie frontal aprovechada por la pantalla, frente al 65.4% del iPhone 8 o el 67.4% del iPhone 8 Plus. Por último, su cuerpo pesa 174 g, y el de un iPhone 8 son 148 g. El más pesado de todos es el iPhone 8 Plus, con sus 202 gramos.

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Pero se mantiene el cristal para el frontal y la trasera, esto sí que no varía. En el caso del iPhone X tenemos sólo dos colores: plata y gris espacial. Y el módulo de cámara de la parte posterior viene con doble sensor como en el iPhone 8 Plus, pero con una disposición horizontal y con el flash LED True Tone de cuatro focos entre estos dos, haciendo que sea notablemente más grande el conjunto y, una vez más, sobresaliendo del cuerpo. Y en la parte frontal, la ‘gran diferencia’ es que no hay botón Home y sí una zona negra en la pantalla, en la parte central superior, donde se alojan una amplia variedad de sensores.

El equilibrio de pesos vuelve a ser excepcional, como es habitual en Apple, y es un terminal que se hace cómodo en el agarre. El conector Lightning sigue en la zona central inferior, entre el altavoz y el micrófono, y en la zona lateral izquierda los botones físicos de volumen se mantienen intactos. El botón de encendido sí ha evolucionado, y ahora es bastante más grande. Además, todo el chasis de aluminio es ahora algo diferente, con un toque cromado.

Pantalla

La pantalla es, indudablemente, uno de los puntos clave en este nuevo iPhone X. Es de 5,8 pulgadas y eso significa que es más grande que la de cualquier iPhone anterior. Pero lo importante no es eso, sino que además cambia su ratio por los 19,5:9 y ahora está basada en la tecnología OLED. A priori debería dar negros más puros y un consumo energético inferior. Pero, sobre todo, debería ofrecernos una mejor calidad de imagen con sus 2436 x 1125 píxeles de resolución, frente a los 1920 x 1080 píxeles del iPhone 8 Plus o los 1334 x 750 píxeles del iPhone 8. Esta nueva resolución resulta en 458 ppi como densidad de píxeles por pulgada.

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Hay algo muy curioso en la pantalla del iPhone X. La firma de Cupertino no se había sumado antes a esta tecnología, como LG, por la imprecisión de los colores. En los paneles OLED la temperatura tiende a ser fría. En exceso. Pues bien, en el iPhone X nos hemos encontrado con que los blancos son más cálidos de lo habitual en un OLED, pero ‘azulean’. La calidad de imagen sí se siente mejor con respecto a un iPhone 8 Plus por el aumento de resolución, pero sólo en las aplicaciones adaptadas y que sacan provecho de la misma.

No es una pantalla excelente. Es probablemente la mejor pantalla en un iPhone, a pesar de la calidez de los colores –algo excesiva-, pero no está a la altura de sus rivales más directos disponibles ahora en el mercado. Por la precisión del color, por el brillo máximo de la pantalla, y por la resolución. Apple sigue un paso por detrás en este campo, y es algo que podemos notar fácilmente cuando comparamos el iPhone X con un equivalente de otro fabricante, especialmente los ‘gama alta’ de Samsung y de LG.

En este modelo volvemos a encontrarnos, como en los iPhone 8 y 8 Plus, con la tecnología True Tone Display que se sirve de varios sensores del frontal para controlar la temperatura del color en función de la luz ambiente. Una tecnología que, técnicamente, no es recomendable porque se pierde la precisión de los colores en la imagen. Pero que da una sensación ‘HiFi’ que puede resultar cómoda a los usuarios, a pesar de que perjudica a la autonomía ligeramente.

En definitiva, el paso al OLED por parte de Apple es prácticamente anecdótico en términos de calidad de imagen. Pocas son las variaciones en el color, y lo que sí es relevante es la mejora en resolución. Lo único por lo que se puede justificar el cambio de IPS a OLED, a favor del iPhone X, es que ha permitido una construcción más compacta y, por supuesto, que el consumo energético es destacablemente inferior en esta tecnología impulsada por su mayor rival en el mercado de la telefonía inteligente: Samsung.

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Hardware y rendimiento del iPhone X

Poco que decir en este apartado, si ya has leído el análisis del iPhone 8. En este nuevo iPhone X, la firma de Cupertino ha introducido el mismo Apple A11 Bionic como chipset. En él se incluye una CPU de seis núcleos de configuración muy singular, con dos núcleos Moonson de alto rendimiento y otros cuatro núcleos Mistral de consumo reducido. Están configurados con una frecuencia máxima de reloj de 2,06 GHz y junto a 3 GB de memoria RAM como en el iPhone 8 Plus. Así que, por rendimiento, el iPhone X es uno de los mejores teléfonos inteligentes que hay actualmente en el mercado, si no es el mejor.

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El rendimiento de la GPU permite hacer funcionar cualquier videojuego con máxima calidad de imagen y una tasa de frames perfectamente estable. Es un terminal extraordinario por la potencia de su CPU y su procesador de gráficos. Y aunque sus competidores con sistema operativo Android cuentan con 6 GB de memoria RAM desde tiempo atrás, lo cierto es que la optimización de software –por el sistema operativo iOS- en el entorno de Apple hace que 3 GB sean más que suficientes. Tanto para aplicaciones exigentes como para videojuegos y, sin lugar a dudas, gestiones de multitarea.

Análisis de la cámara del iPhone 8

Ahora sí. El iPhone 8 no suponía un ‘gran salto’ por la calidad de su cámara, ni la delantera ni la posterior. El iPhone 8 Plus nos ofrecía la doble cámara con una calidad destacablemente superior y, además, el exclusivo modo retrato para la cámara principal. Y el iPhone X, por fin, lo tiene todo. Porque además de la doble cámara posterior, por supuesto con su modo retrato, también la cámara delantera tiene ese modo retrato que consigue que los ‘selfies’ se vean mucho, pero mucho mejor con el efecto ‘bokeh’ desenfocando el segundo plano de las fotografías.

Apple ha introducido en todos los iPhone de esta generación un procesado de imagen más agresivo sobre el ruido de las fotos con poca luz. Y se hace mediante hardware, que es lo curioso, aunque evidentemente con el apoyo del software. La cámara principal es doble, con dos sensores de 12 megapíxeles y lentes de apertura f/1.8 y f/2.4, ambas con OIS. Eso es nuevo respecto al iPhone 8 Plus, que sólo cuenta con uno de los módulos estabilizado con un mecanismo óptico. Y una vez más contamos con el flash True Tone con cuatro puntos de luz mediante LED, dos cálidos y dos fríos.

La cámara delantera es de 7 megapíxeles por su sensor, y su lente ofrece una apertura f/2.2 como en el iPhone 8 y en el iPhone 8 Plus. Sin embargo, en el iPhone X de Apple se aprovechan los sensores de Face ID para interpretar la profundidad de campo y conseguir ese efecto desenfoque del modo retrato que únicamente está disponible en este modelo. Así, Apple ha conseguido unos selfies de primer nivel, muy por encima del resto de iPhone, y a la altura de los mejores terminales de esta generación en dicha materia.

Los modos de grabación de vídeo son muy diversos: podemos grabar en Full HD24,60 ó 240 fps y también en resolución 4K a 24, 30 ó 60 fps. A priori no debería cambiar la calidad respecto a la de un iPhone 8 Plus, pero lo cierto es que sí es mejor, y bastante, porque aprovecha el doble sistema de estabilización óptica de imagen para captar vídeo de mejor forma con luz, y en movimiento; y también en tomas con iluminación escasa. Esto se repite en fotografía, porque se pueden utilizar valores de exposición mayores sin que la imagen se vea perjudicada.

Lo que no ha mejorado son las engorrosas rutas de configuración. Si queremos variar la resolución de la grabación de vídeo, por ejemplo, o la relación de aspecto de las fotografías, tenemos que irnos a los ajustes del sistema y navegar por los apartados de cámara. Aquí Apple va muy por detrás de sus rivales, que ofrecen todo esto en la propia aplicación de cámara y que, además, muchos de ellos cuentan con modos manuales para el control completo de la cámara. Afortunadamente, en la App Store hay aplicaciones muy interesantes como alternativa.

 

Batería

Aquí también lo han hecho bien, muy bien. El iPhone X cuenta con una batería de 2716 mAh, 25 mAh superior a la del 8 Plus y 895 mAh superior a la del iPhone 8. Sobre el papel, contando con que incluye una pantalla OLED ligeramente más grande que la del iPhone 8 Plus, su autonomía debería ser también ligeramente superior. Sí, la pantalla es más grande y con mayor resolución, pero es que la tecnología OLED es mucho más eficiente que los paneles IPS como los del resto de teléfonos inteligentes de Apple.

Y efectivamente, la autonomía es superior. Es un terminal que puede aguantar dos días de uso sin despeinarse, y que por lo tanto nos ofrece una autonomía muy interesante frente a sus rivales. Además contamos con carga inalámbrica, y también con carga rápida. La carga rápida requiere de dos accesorios que no se incluyen, y tampoco es que cargue el dispositivo con mucha más celeridad. Y la carga inalámbrica es excesivamente lenta, y únicamente por esto no es recomendable para todos los usuarios. Una vez más, contar con un cargador de iPad, o un adaptador de amperaje superior al que se incluye en el paquete de venta, es lo más recomendable.

Lo que más preocupaba, antes de hacer uso del iPhone X ahora que está disponible en el mercado, era la tecnología Face ID. El sistema de reconocimiento facial no consume demasiada energía, o al menos en el cómputo global no es determinante. El paso desde el sensor de huellas dactilares a esta tecnología de escaneo facial no ha perjudicado a la batería, y es algo que se agradece. Por otro lado, el iPhone X se estrena con la ‘segunda versión’ de iOS 11, y la optimización en la gestión energética es excelente. Ahora sí.

Otros detalles a comentar: Face ID y el adiós al botón ‘Home’

Te contaba al principio que todo ha cambiado. Y es verdad, pero una verdad a medias. El paso al iPhone X desde un terminal anterior de Apple es bastante cómodo, aunque el iPhone X tiene una cierta curva de aprendizaje que no se debe dejar a un lado. Es un salto similar al del iPhone 6, pero en aquel momento sólo se trataba de diseño, y principalmente un aumento de pantalla. Esta vez la pantalla ha crecido y es el menor de los ‘problemas’ para la adaptación de usuarios de anteriores terminales de la firma de Cupertino. La clave es la pérdida del botón ‘Home’.

Que ahora no haya un botón físico en la parte inferior, bajo la pantalla, implica que la posición de la mano es completamente diferente, y que el pulgar ‘reposa’ sobre una zona útil –pantalla, y no un botón’-. Significa también que los controles son diferentes en aspectos como cerrar una app, abrir la multitarea, cerrar apps abiertas en segundo plano, el sistema de desbloqueo, y así con un largo etcétera. Todo se ha reubicado, y la primera impresión nada más empezar a usarlo es algo desconcertante y, sobre todo, improductiva.

Hay gestos mejorables en el nuevo sistema de control por gestos del iPhone X, pero seguro que se irán puliendo en futuras actualizaciones. El ‘notch’ nos ha dejado sin iconos importantes como el porcentaje de la batería, que ahora está desplazado al Centro de Control, o el pequeño reloj que indicaba que hay una alarma puesta. Además, el Centro de Control se despliega desde una zona algo más incómoda –la esquina superior derecha- y las notificaciones desde la esquina inferior izquierda, que es aún menos accesible en el uso con una mano. Y tareas como cerrar apps abiertas en segundo plano requieren de más tiempo y acciones.

Pero tenemos Face ID, y gracias a la pérdida del Touch ID se ha conseguido una pantalla más grande en un cuerpo más pequeño. Es lo que pedíamos desde que vimos estrenarse en el mercado terminales como el Xiaomi Mi Mix, el Samsung Galaxy S8 o el LG G6. Queríamos que Apple hiciera lo mismo, y al fin lo ha hecho. Y además introduciendo Face ID que es un sistema de reconocimiento facial que funciona sorprendentemente bien tanto en precisión como en velocidad. Aunque supone inconvenientes como, por ejemplo, no podes desbloquear el móvil mientras está apoyado en una mesa y a cierta distancia de nosotros.

Conclusión

La conclusión es tan sencilla como que el iPhone X es ‘el iPhone de este año’. Es el que verdaderamente merecía haberse llamado ‘iPhone 8’, y que los otros dos hubieran llegado al mercado como ‘iPhone 7s’ y ‘iPhone 7s Plus’. Pero ya sabemos cómo es el márketing ¿no? Estamos ante el mejor iPhone de Apple, pero de verdad. Un equipo que mira de tú a tú a cualquier otro terminal del mercado y quizá no salga ganando en todos los casos, pero al menos tiene algo que decir tanto en hardware como software y diseño, pasando por todos y cada uno de sus apartados técnicos.

Para los usuarios de iPhone anteriores será fácil adaptarse. Pero haber apostado por el formato todo pantalla no son todo ventajas, y es evidente que el software tiene que evolucionar en Apple. Su sistema operativo iOS tiene que madurar apuntando hacia las bondades del iPhone X para sacarle el máximo partido y eliminar algunas tiranteces que aún quedan.

Hereda todo lo bueno de los iPhone 8, y sí, es ‘un Plus’. La cámara frontal es notablemente superior, la pantalla crece en resolución y mejora ligeramente su calidad de imagen, su cuerpo es mucho más compacto en relación a la diagonal del display, la cámara principal tiene doble estabilizador óptico, y el sistema de desbloqueo -Face ID- es extraordinario. Pero ¿tiene sentido pagar más de 1.1oo euros? Evidentemente, la respuesta racional es que no. En el mercado hay terminales mejores si los revisamos de forma objetiva. Pero no todas las compras tienen que ser racionales. Y sí, es el mejor móvil con iOS.

A favor:

  • Cambio completo de diseño.
  • Ligero y compacto.
  • Face ID es una revolución.

Opiniones



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