En los últimos meses se ha hablado mucho del regreso de los móviles con tapa en su parte trasera para permitirnos el sencillo acceso a las baterías, una normativa implantada por la Unión Europea en el Reglamento (UE) 2023/1542, que entró en vigor en 2023 y, según se viene diciendo en la prensa, pero sobre todo en las redes sociales, podría cambiar rotundamente los smartphones tal y como los conocemos.
Para que no te queden dudas acerca de lo que está por llegar y comprendamos mejor la nueva realidad que ya se está abriendo camino en el mundo tecnológico, hemos analizado esas nuevas normas y las soluciones que las empresas están aplicando a los productos. La industria no ha querido dormirse y dejarlo todo para el año 2027, cuando las limitaciones serán más estrictas; es por eso que en la actualidad la mayoría de smartphones ya cumplen con los criterios necesarios.
¿Qué dice la ley sobre las baterías intercambiables?
Lo primero que debemos dejar claro es que el reglamento presentado por la Unión Europea no obliga a que ningún smartphone tenga que volver a permitir extraer la tapa trasera con la única ayuda de nuestras uñas. Esto evidentemente nos hace olvidar totalmente la idea que teníamos de los teléfonos que se comercializaban hace apenas 20 años. Sin embargo, estas nuevas normativas implican un cambio de paradigma, pues exigen que los teléfonos tengan una batería fácilmente accesible.
Con esta medida se limitarían mucho más las herramientas necesarias para poder retirar la tapa trasera del smartphone y acceder a la batería, algo que debería de ser posible con apenas un destornillador aunque fuese especialmente pequeño. Una medida que Apple ya ofrecía hace años en sus teléfonos móviles, pero que poco a poco fue dejando en el olvido, como el resto de fabricantes.
Con esta medida, la Unión Europea estaría evitando que se utilicen todo este tipo de medidas que únicamente impiden el sencillo reemplazo de la batería.
- El uso del calor para retirar la parte trasera del telefono.
- Usar pegamento para impedir el sencillo acceso a los componentes y la misma batería.
- Bloqueos mediante software del reemplazo de las baterías.
Pero además de todo esto, las empresas tecnológicas dedicadas a fabricar móviles deberán asegurar el reemplazo durante al menos cinco años desde que se pone a la venta el modelo, contando con batería de repuesto a un precio razonable.
La trampa, truco y excepción que cambian la norma
El reglamento presentado por la Unión Europea también incluye una importante normativa que provoca que todo lo anterior que hemos visto no sirva para nada. La durabilidad es ese punto que marca la diferencia, pues según se indica, si los fabricantes pueden asegurar que las baterías conservarán el 80% de su capacidad tras 1.000 ciclos de carga o al menos el 83% tras 500 ciclos y el teléfono cuenta con la ya famosa certificación IP frente al agua y el polvo, no tiene que cumplir con los requisitos anteriores.
La mayoría de fabricantes han decidido ya acogerse a esta excepción, manteniendo el cuerpo del teléfono tal y como ha sido en las últimas generaciones, pero mejorando la capacidad y durabilidad de las baterías con las nuevas tecnologías que usan ánodos de silicio-carbono, lo que está permitiendo mayor capacidad en el mismo espacio y una mayor longevidad. Pero también la IA se ha desarrollado con la intención de aprovechar mejor la autonomía del dispositivo.
