La Unión Europea lleva años impulsando medidas para que los dispositivos electrónicos duren más tiempo, sean más fáciles de reparar y generen menos residuos. De ahí esas etiquetas que ahora acompañan a nuestros móviles, que el iPhone haya cambiado su carga Lightning por el USB Tipo C y que los fabricantes están obligados a ofrecer piezas de repuesto durante más años.
Sin embargo, hay una categoría de productos que finalmente se ha librado de una de las normas más esperadas: los relojes inteligentes y las pulseras de actividad. Y esta norma afecta a su batería.
La Comisión Europea ha aprobado una modificación del Reglamento sobre baterías que introduce nuevas excepciones a la obligación de que las baterías puedan ser extraídas y sustituidas por el propio usuario. Entre los productos que quedan exentos se encuentran los smartwatch y las smartbands, por lo que no habrá obligación de rediseñar estos dispositivos para que su batería sea fácilmente reemplazable.
Según el Reglamento de la UE sobre baterías , las baterías portátiles de los productos vendidos en la UE deben ser, por lo general, extraíbles y reemplazables por el consumidor. Esto contribuye a prolongar la vida útil de los productos al permitir el reemplazo de las baterías y fomenta el reciclaje al facilitar la recogida de baterías usadas. Sin embargo, algunos productos, como los dispositivos médicos y los denominados «aparatos húmedos» (por ejemplo, cepillos de dientes eléctricos o irrigadores bucales), ya están exentos de este requisito, principalmente por motivos de seguridad. En estos casos, las baterías solo deben ser extraíbles y reemplazables por profesionales independientes.
La Comisión añade ahora seis nuevas categorías de productos a la lista de exenciones existente. Esto incluye dispositivos portátiles como relojes inteligentes y pulseras de actividad.
¿Qué significa para el usuario?
La realidad es que es un paso algo inesperado, ya que muchos daban por hecho que los wearables serían los siguientes en adaptarse a las nuevas normas europeas sobre reparabilidad. Sin embargo, desde Europa se considera que existen razones técnicas y de seguridad suficientes para hacer una excepción e igualar estos dispositivos a otros como los cepillos de dientes eléctricos o dispositivos que trabajan en contacto permanente con líquidos.
La explicación se encuentra en el diseño de nuestros relojes y pulseras inteligentes. Al reducir tanto el tamaño de estos wearables para hacerlos más ligeros, resistentes al agua y con un mayor aprovechamiento del espacio interno, el obligar a meter una batería reemplazable cambiaría por completo la estructura de estos dispositivos comprometiendo aspectos tan importantes como la resistencia al agua, el grosor del dispositivo o incluso su autonomía.
Además, la Comisión Europea recuerda que esta decisión no ha sido improvisada sino que lleva desde 2023 trabajando con los propios fabricantes, organizaciones de consumidores y los distintos países que la conforman para analizar qué categorías podían cumplir realmente con el requisito de la batería extraíble y cuáles presentaban dificultades técnicas importantes.
De esta forma, si la batería de tu reloj o pulsera se daña, no podrás repararlo por ti mismo, sino que tendrás que acudir a un centro de soporte especializado.
