Nos encontramos en un momento en el que la sostenibilidad y el consumo responsable están en el foco central de la legislación, la tecnología también juega un papel fundamental. Los dispositivos electrónicos, donde se incluyen los teléfonos móviles, tienen un impacto medioambiental importante debido al consumo de energía, residuos electrónicos, materiales… Es por ello por lo que disponen de la popular etiqueta energética que también está presente en electrodomésticos u otros aparatos. Muchos no saben cómo leer esta etiqueta o qué significa cada icono y color, mientras que comprender la etiqueta puede resultar fundamental en el devenir del medioambiente a largo plazo, así que resulta muy importante su conocimiento.
Por norma general, estamos acostumbrados a ver esta etiqueta en lavadoras y frigoríficos, entre otros electrodomésticos, ya que su presencia en smartphones es relativamente reciente. La finalidad de esta etiqueta va más allá de la eficiencia energética del dispositivo y por ello hemos decidido explicar qué significa realmente la etiqueta energética, cómo interpretar su información y por qué deberías tenerla en cuenta de cara a elegir tu próximo smartphone. Esto debido a que cada vez cobra más fuerza como factor determinante a la hora de comprar un móvil u otro, así que presta atención a todos y cada uno de los detalles de la etiqueta. Un elemento que se ha convertido en imprescindible a partir de una normativa impuesta por la Unión Europea.
Cómo es la etiqueta energética de los teléfonos y que indica
La apariencia de la etiqueta energética que llevan los móviles en la UE tiene una apariencia muy reconocible, ya que se trata de una escala con forma de gráfica que muestra diferentes barras de colores con una letra desde la A hasta la G que indica la eficiencia energética. Esta se encuentra en lateral o parte trasera de la propia caja donde viene el teléfono móvil, aunque hay algunas excepciones, puesto que también hay casos en los que se encuentra dentro de la caja junto al resto de los documentos o de forma digital mediante el escaneo de un código QR.
Cuando mayor sea la letra, es decir, si es una de las primeras del abecedario, A o B, mayor será la eficiencia energética del dispositivo. Esto es lo que dice cada letra (asociada a su respectivo color) de la etiqueta energética:
- A (verde oscuro): Máxima eficiencia energética.
- B (verde claro): Muy buena eficiencia.
- C (amarillo verdoso): Buena eficiencia.
- D (amarillo): Eficiencia media.
- E (naranja): Baja eficiencia.
- F (rojo claro): Muy baja eficiencia.
- G (rojo oscuro): La peor calificación energética.
Asimismo, las letras y colores consideran los siguientes apartados a la hora de establecer si un móvil u otro tiene mejor rendimiento energético:
- Consumo en reposo.
- Consumo eléctrico durante la carga.
- Optimización del sistema operativo a largo plazo.
- Uso eficiente del hardware.
Desde el 20 de junio de 2025, la etiqueta energética se actualiza con otros iconos e información que son fruto de las nuevas normativas de la Unión Europea con el objetivo de fomentar la sostenibilidad del medioambiente, así como mostrar transparencia a los usuarios. Esta nueva etiqueta energética muestra no solo datos sobre la eficiencia energética de los dispositivos, la duración de la batería, resistencia, durabilidad… Esta es la información que se incluye junto con los siguientes iconos:
- Icono de batería con un reloj: indica la autonomía de la batería con una carga al 100%.
- Icono de móvil cayendo al suelo: muestra la durabilidad del teléfono frente a caídas y golpes.
- Icono de herramientas: señala información sobre la reparabilidad del dispositivo.
- Icono de dos baterías: proporciona datos sobre la cantidad de vatios por hora que consume.
- Icono de polvo y gotas de agua: indica la certificación IP obtenida por el teléfono.
Estos apartados aparecen debajo de la escala de eficiencia energética. La durabilidad y capacidad de ser reparado son representadas por una letra que van desde la A, hasta la E, siendo la A el mejor nivel y la E el peor. Toda esta información que aparece en la etiqueta energética facilita al usuario identificar cuáles son los móviles que consumen menos energía.
Cómo se calcula la puntuación energética y para qué sirve
La puntuación de un teléfono móvil recibida en la etiqueta energética se obtiene a través de una serie de pruebas técnicas, revisiones de diseño, compromisos y otras prácticas llevadas a cabo por el fabricante. Esta clase de pruebas se realizan en laboratorios especializados y acreditados, así como en instituciones que se encargan de regular la sostenibilidad mediante la normativa vigente.
Existen una serie de protocolos generalizados para analizar la eficiencia energética del dispositivo. Por ejemplo, a la hora de medir la eficiencia de la carga y su consumo, el teléfono se conecta a una fuente de energía controlada para apreciar cuánta electricidad consume frente a la energía que está entrando en la batería. Por otro lado, a la hora de valorar la reparabilidad, se valora mucho que el móvil pueda abrirse sin necesidad de utilizar herramientas avanzadas, si la batería está pegada con adhesivo o sujeta con tornillos, la disponibilidad de los manuales de reparación…
Otras cuestiones que entran en juego son el número de actualizaciones del sistema que piensa recibir el móvil, un periodo establecido en 5 años como mínimo tras el lanzamiento del modelo. La disponibilidad de las piezas de repuesto también deben aparecer indicada en la etiqueta y juega un gran papel a la hora de definir la eficiencia energética.
Cada vez resulta más importante consultar la puntuación e información de la etiqueta energética en smartphones. Anteriormente, solo había que prestar atención a la potencia del procesador, rendimiento de cámaras, calidad de pantalla… Ahora, la sostenibilidad también se ha convertido en un factor determinante para muchos usuarios que son conscientes del problema medioambiental al que nos enfrentamos en la actualidad.
Estar al tanto de la etiqueta energética y los datos que proporciona es una forma excelente de elegir un móvil con buena batería, fácil de reparar, con muchas actualizaciones y más. A partir de ahora, tú también dispones del conocimiento necesario para saber qué modelo tiene la mejor puntuación energética y elegir el que más se ajusta a tus preferencias económicas, tecnológicas y de sostenibilidad.
¿Es obligatoria la etiqueta energética para todos los smartphones en la UE?
Lo es desde junio de 2025. La normativa de la Unión Europea hace obligatoria la etiqueta energética para todos los smartphones y tablets nuevos o reacondicionados que se comercialicen en el mercado comunitario. También incluye las importaciones y las ventas online y no importa el rango de precio o la gama de la que estemos hablando.
Hay una excepción importante, que son los feature phones o esos móviles sencillos que suelen usar nuestros abuelos. Pero para el resto, los fabricantes deben proporcionarla físicamente en la caja o digitalmente vía QR. El no cumplimiento acarrea lo de casi siempre: en este caso, multas de hasta 100.000 euros por infracción.
Si hablamos de compras extracomunitarias, como pueda ser hacerse con un smartphone de Aliexpress que viene de China, la etiqueta no es requerida en origen. Pero cuando entra en la UE el importador debe adjuntarla o registrarla en la base de datos EPREL para su validación aduanera. Si hablamos del mercado de segunda mano con terminales adquiridos vía Wallapop o eBay, por ejemplo, no es obligatoria, pero muchos vendedores la incluyen voluntariamente para aumentar el valor percibido.
Qué pasa si la batería no rinde como dice la etiqueta
Hay que tener en cuenta que la información de la etiqueta se realiza con base en pruebas en laboratorio bajo coediciones estándar, pero el uso real varía dependiendo el uso. Lo normal es que la diferencia no supere el 10%, en cuyo caso podremos reclamar al fabricante con sus pruebas correspondientes. Lo normal es que con un uso normal de usuario medio, la etiqueta sí refleja la capacidad que veremos en nuestro día a día. Si encontramos un caso escandalosamente notable, siempre podremos acudir a los organismos competentes de consumo como la OCU.
