Desde hace unos años, los móviles ya no vienen con cargador en la caja. Los argumentos sobre la sostenibilidad han sido los causantes principales de esta decisión de las marcas, pero esto no es más que una medida hipócrita que solo perjudica a los de siempre: los consumidores.
Todo comenzó con Apple, la primera marca en dejar de incluir el cargador en las cajas de los iPhone, aunque poco más tarde todas las marcas adoptaron la misma política. Esto bajo el objetivo de reducir la huella de carbono y dando por hecho que los usuarios tenemos ya adaptadores de sobra en casa. Sin embargo, hay muchos factores que lo han provocado y hoy hemos venido a hablar sobre ellos.
El papel de la Unión Europea
Es imposible no mencionar la importancia de Bruselas en esta cuestión. La Unión Europea desarrolló leyes para frenar la basura electrónica, fomentando el uso del USB-C y frenando la distribución de cargadores en cada caja, pero no obliga a las marcas a no incluirlo, sino a ofrecer la opción de comprar el móvil sin adaptador.
En este sentido, las marcas se han acogido a la parte de la normativa que permite eliminar el cargador, pero solo con el objetivo de ahorrar costes y sin tener en cuenta las necesidades de los usuarios. La idea de que cualquier cargador sirva para todos los móviles ha provocado que las marcas tengan también motivos para dejar de incluir el cargador en la caja, aunque lo cierto es que con tanta carga rápida no disponemos de todos los tipos de adaptadores.
La trampa de la carga rápida
Reutilizar el cargador de tu viejo móvil no está mal, pero solo si te conformas con una velocidad de carga lenta. Muchas de las marcas más populares del sector venden modelos con carga rápida de hasta 120W. El problema es que para utilizarla necesitas un cargador específico, el cual vas a tener que comprar por separado si quieres exprimir esta característica del dispositivo.
De modo que la situación es la siguiente: pagas por un smartphone con tecnología de carga ultrarrápida, pero no puedes usarla de fábrica debido a que no incluye el cargador, así que toca pasar por caja.
La doble moral de esta medida
Resulta difícil no sentir que el esfuerzo climático recae siempre sobre los mismos. Mientras nosotros como consumidores nos vemos privado de un accesorio esencial para aprovechar una de las funciones de los smartphones más recentes, las élites viven ajenas a cualquier restricción. Solo hay que echar un vistazo al vídeo que se hizo viral en redes sociales tras la última Super Bowl, donde cerca de 500 aviones privados despegaron de la zona de San Francisco nada más terminar el partido.
Right Angle News Network@RightanglenewsBREAKING – A striking video captures row after row of private jets lining the tarmac in the San Francisco Bay Area for the Super Bowl, as flight trackers recorded nearly 500 private jet departures from airports immediately after the game.Climate change only exists for the poor. https://t.co/ItxHJvGcmg
09 de febrero, 2026 • 16:53
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Es la definición de hipocresía: se nos exige sacrificar la comodidad y pagar solo por el móvil para ahorrar unos gramos de CO2, mientras los más ricos emiten en un fin de semana lo que una persona normal tardaría vidas en contaminar. El mensaje es que el cambio climático existe, pero las restricciones son solo para los de siempre.
