La tensión entre Bruselas y Meta llevaba meses creciendo y, con la integración de su asistente Meta AI en WhatsApp, hace ya casi un año, la Comisión Europea parece haber llegado al límite, según informa Reuters.
El organismo europeo prepara una nueva investigación antimonopolio centrada precisamente en cómo la compañía ha llevado esta tecnología a uno de los servicios de mensajería más usados del continente.
La intención es comprobar como de sensible es la información que pasa por el chatbot de la plataforma, una IA que se ha quedado fijada en la interfaz, sin opción clara para evitarlo, y que no sol no gusta a los que usan la app a diario, sino a los organismos europeos.
Europa vs META AI
En Europa, la introducción de Meta AI empezó en marzo de 2025 y, desde el primer momento, ha sido vista con cierta desconfianza. El asistente funciona dentro de los chats, sugiere respuestas, genera resúmenes y permite realizar consultas rápidas aprovechando modelos generativos internos. Sin embargo, es imposible anularla o desactivarla.
El origen del conflicto está en Italia, donde el regulador abrió en julio un expediente contra Meta por integrar herramientas de IA en WhatsApp sin garantizar condiciones de competencia equilibradas. La investigación se amplió en noviembre, apuntando a que la empresa podría estar bloqueando la entrada de chatbots rivales dentro de la plataforma, lo que afecta a la interoperabilidad del servicio, algo que la Comisión Europea vigila desde hace años con lupa.
Meta insiste en que el despliegue respeta la legislación comunitaria, pero la falta de transparencia sobre cómo se combinan los datos y cómo se gestiona el entrenamiento de estos modelos ha generado inquietud.
Por eso Europa va a acudir, no a la Ley de Mercados Digitales que e encarga de controlar las actividades de las grandes plataformas de Internet, sino al derecho antimonopolio tradicional, y no mediante. Esto significa que, en lugar de centrarse en obligaciones específicas para las grandes plataformas, la Comisión examinaría si Meta ha actuado de forma que perjudique a la competencia a través de prácticas de integración forzada o trato preferencial hacia sus propias herramientas de IA.
Y aquí es donde Bruselas no tiene rival, ya que durante más de una década ha sancionado a gigantes tecnológicos, de los más importantes del sector, por prácticas similares, aunque en contextos muy distintos a la irrupción de la IA generativa que se está adueñando de todo en este último año.
Si la UE determina que Meta ha aprovechado su posición dominante para imponer su asistente o impedir la entrada de alternativas, el impacto podría ir mucho más allá de la app de mensajería de META, ya que sentaría un precedente que afectaría a la forma en que se despliegan funcionalidades basadas en IA en cualquier plataforma con millones de usuarios.
A falta de que la Comisión haga oficial el anuncio, lo que parece evidente es que el pulso entre METAy las instituciones europeas no hará más que intensificarse y quien sabe quien saldrá vendedor (o, más importante) perdedor, en esta batalla digital.
