En las últimas semanas, habrás notado que tu teléfono consume menos batería, que no se descarga tan rápido y que llegas al final del día sin tener que cargarlo, no es algo mágico que te ocurra solamente a ti, también nos ocurre a los demás. Personalmente, he pasado de tener que conectar el smartphone al menos 20 minutos para tener energía suficiente a mitad del día, a no tener que hacerlo y tiene un motivo concreto que todo el mundo debería conocer.
La bajada de las temperaturas en España está vinculado con este fenómeno que se repite año tras año en los meses de septiembre y octubre, cuando el calor deja de afectar a la península de forma tan contundente. Con la llegada del otoño y los días más cortos, la tecnología, al igual que nosotros, nota el frío y eso se transfiere a las baterías de forma directa.
Las baterías de iones de litio sufren con el calor del verano
Prácticamente, todos los smartphones actuales utilizan baterías de iones de litio, un proceso electroquímico llamado intercalación y desintercalación que consigue almacenar energía en un diminuto espacio. Este es el más efectivo y duradero para los smartphones, consiguiendo que otorgue unos resultados mejores de los que podemos encontrar en otras tecnólogas utilizadas en las grandes industrias.
Sin embargo, el calor es el peor enemigo de los iones de litio, porque las temperaturas por encima de los 30 grados centígrados aceleran las reacciones químicas de la batería, provocando la degradación de la energía y que, por lo tanto, cada una de las cargas dure menos tiempo. Es un sistema de seguridad mediante el cual se protegen las celdas, disipando energía pero al mismo tiempo reduciendo la autonomía.
Con la llegada del frío, las propias baterías notan un alivio, ya que en España volvemos a recuperar temperaturas más ideales para los iones de litio. Entre los 15 grados centígrados y los 30 grados centígrados se establece la temperatura ideal para los smartphones y sus baterías. Curiosamente, esta es la temperatura que solemos tener en España a lo largo de todo el día e incluso en algunas zonas de la península por la noche tras el verano. Lo que se traduce en esas mejoras de rendimiento y de duración de la batería que comentamos.
Por este motivo no te debes extrañar, una actualización no ha conseguido mejorar la autonomía del teléfono, sencillamente la temperatura hizo estragos en las baterías durante el verano y al volver a la temporada más fría, la batería ha recuperado su capacidad, aunque no al 100%. Resulta casi imposible evitar que el móvil se caliente mucho en verano y aunque hay consejos, no serán mágicos.
La vida útil de los smartphones y más concretamente de las baterías no vuelve a ser siempre la misma tras haber tenido que superar un verano con mucha calor. Poco a poco estas se degradan y las celdas pierden capacidades. Si nuestro teléfono ha tenido que convivir durante largas horas por encima de los 45 grados, se produce una degradación química irreversible que puede notarse solo en la autonomía, pero en algunos pasos puede provocar que la misa se hinche y sea peligroso seguir utilizado el teléfono.
Debemos ser muy cuidadoso con el móvil y la exposición a temperaturas cálidas, pero también contra el frío.
