La carga rápida es una de esas funciones que usamos diariamente para que nuestro smartphone vuelva a la acción cuanto antes. Sin embargo, con la llegada de las altas temperaturas hay que tener mucho cuidado debido a los sobrecalentamientos que puede ocasionar en el dispositivo. Cuando el teléfono supera cierto límite, los componentes internos como la batería principalmente pueden verse afectados.
El calor es uno de los principales enemigos de los smartphones y el verano aumenta los daños que este genera. Los propios fabricantes incorporan medidas de seguridad para evitar la degradación de la batería cuando se combina la potencia de la carga y un ambiente caluroso, pero hay ocasiones en las que no resulta suficiente. Resulta importante conocer el efecto que esto puede generar en el dispositivo y cómo puedes evitar daños mayores con una serie de consejos.
Por qué el calor es peligroso
Durante el proceso de carga, es normal que el teléfono se caliente más de lo normal y libere calor. Si a este calor natural fruto de la carga le sumamos una temperatura ambiental de 40 grados en algunos lugares de España, los componentes internos del smartphone pueden llegar fácilmente a los 45 grados e incluso más en su interior.
Este sobrecalentamiento a largo plazo es perjudicial para el teléfono y su autonomía, ya que acorta su vida útil a una velocidad excesiva, provocando que su capacidad total se vea reducida para siempre. Por suerte, los móviles actuales cuentan con medidas de seguridad propia, aunque hay ocasiones en las que no es suficiente.
Medidas de seguridad del sistema
Cuando los móviles sobrepasan cierta temperatura, el sistema activa medidas de seguridad para prevenir daños mayores en la batería, como son las siguientes:
- Reducción de potencia: baja la potencia de la carga rápida, reduciendo su velocidad.
- Limitación del procesador: ralentiza las tareas en segundo plano para evitar generar calor adicional debido a un rendimiendo exigente.
- Bloqueo de emergencia: si la temperatura sube demasiado, el móvil bloquea la carga hasta que el sobrecalentamiento desaparezca.
Gracias a este sistema de protección, el riesgo de que la batería sufra una mayor degradación o de un accidente más grave es mucho menor que en condiciones normales, ya que el propio teléfono se encarga de mitigar los efectos de la temperatura sobra la batería.
Consejos para cargar el móvil de forma segura
Aunque estas medidas evitan fallos letales sobre la batería del teléfono, no impiden su desgaste. Utilizar la carga rápida de 67W, 90W o 120W en ambientes calurosos acelera la degradación, reduciendo la salud de la batería de forma más rápido que cuand hace frío. Además, esto también puede influir en otros aspectos, como el rendimiento debido a que el procesador no puede trabajar a plena potencia.
Para evitar que la batería sufra más de la cuenta y el rendimiento del smartphone sea óptimo, prueba lo siguiente cuando cargues el móvil:
- Retira la funda: las fundas de silicona o plástico actúan como un aislante que impide la dispersión natural del calor.
- Usa superficies frías: no cargues el móvil sobre la cama o el sofá. Mejor hazlo sobre el escritorio o encimera.
- No juegues mientras carga: evita que el procesador tenga que rendir al máximo durante el proceso de carga.
- Evita el sol directo: no lo pongas debajo de la ventana o en el salpicadero del coche, ya que el efecto invernadero del cristal aumenta todavía más la temperatura del dispositivo.
