¿Recibes decenas de llamadas SPAM al día? Esto podría, por fin, acabar con ellas
España lleva años intentando contener el alud de llamadas comerciales que nos atosigan a todas horas, pero cualquiera que tenga un móvil sabe que la realidad sigue siendo la que es: no hay día que no recibamos 5,8,10 o 12 llamadas de bots, de estafas de nuestra supuesta compañía energética o de ofertas de trabajo.
Es cierto que el Gobierno ha ido desplegando medidas para limitar este acoso, pero el spam telefónico continúa colándose en nuestro día a día con una facilidad sorprendente. Da igual que bloquees números, que te apuntes a la Lista Robinson o que intentes ir bloqueando números uno por uno. Quienes están detrás de estas llamadas spam han aprendido a moldearse, a saltarse restricciones y a aprovechar cada resquicio regulatorio para seguir llamando a diestro y siniestro.
A día de hoy, finalizando 2025, seguimos igual a pesar de que ya se han impuesto sanciones, como la reciente multa de 5.000 euros a una empresa reincidente.
El problema es que los sistemas de numeración IP, las plataformas de marcación automatizada y ciertas empresas que operan desde fuera de la UE permiten que las llamadas entren disfrazadas de números móviles corrientes, incluso cuando la normativa ya prohíbe expresamente usar móviles para acciones comerciales.

A esto se suma que muchas compañías subcontratan campañas a terceros que no siempre respetan los límites legales. Y, mientras exista un porcentaje de usuarios que atiende y cae en la oferta, por bajo que sea, seguirán existiendo incentivos para insistir.
Un paso más… ¿y definitivo?
A pesar de este panorama, la nueva Ley de Servicios de Atención a la Clientela plantea un giro que podría marcar un antes y un después. El objetivo es introducir medidas que, de verdad, sean difíciles de esquivar.
La clave, a nuestro parecer, está en la creación de un nuevo prefijo obligatorio para todas las llamadas comerciales. Nada de números móviles ni de orígenes ambiguos. Si una empresa quiere contactar con un usuario, tendrá que hacerlo desde una numeración perfectamente identificada. Y si no lo hace, los operadores estarán obligados a bloquear esa llamada antes de que llegue al consumidor.

Desde, luego, desde un punto de vista técnico, parece una medida mejor que las anteriores. No se basa en listas de exclusión voluntaria como la Lista Robinson ni en confiar en la buena fe de las compañías, sino en un sistema automatizado que distingue tráfico comercial del normal y lo filtra cuando no cumple los requisitos, dejando en la mano del usuario el control de lo que recibe en su teléfono.
Si entra un prefijo asignado, sabrá desde el primer segundo que no es una llamada personal y podrá bloquearlo o rechazarlo. Incluso marcas como Apple y Google podrían desarrollar sistemas de filtrado para determinados prefijos.
Además, esta nueva regulación prohibiría el uso de bots como única vía de atención, limitaría los tiempos de espera y exigiría claridad total en precios y renovaciones de contratos. Como ocurre con cualquier regulación, la eficacia dependerá de cómo se ejecuten los controles y de la capacidad real para bloquear numeraciones fraudulentas que operan desde fuera de nuestras fronteras.