Con este calor es normal que el móvil se caliente más de lo habitual. A todos nos ha pasado: estás viendo vídeos, jugando, haciendo muchas fotos o con el GPS puesto, y de repente el móvil está que arde. ¿Y qué hace mucha gente? Lo mete en la nevera. Suena lógico, ¿no? Si algo está caliente, lo enfrías. Pues es lo peor que puedes hacer.
Meter el móvil en la nevera es una muy mala idea, y no solo por el frío, sino el cambio brusco de temperatura. Cuando pasas el móvil caliente a un ambiente muy frío, como la nevera, dentro del dispositivo puede formarse condensación. Es decir, pequeñas gotitas de agua que no se llevan nada bien con los componentes electrónicos que tenemos dentro del móvil. Como resultado, podemos tener un móvil que falla, se apaga solo o directamente deja de funcionar.
Además, la batería sufre sufre mucho con estos cambio de temperatura, ya que las celdas de litio no están hechas para soportar temperaturas extremas, ni mucho calor ni mucho frío. Al enfriarse tan rápido, puede alterarse su rendimiento e incluso acortar su vida útil.
Y no hace falta que se congele para hacer daño. Aunque lo metas solo un minuto, el contraste puede ser suficiente para afectar los componentes internos. Así que si tenías pensado ponerlo al lado de los yogures… mejor no.
¿Y entonces qué hago para enfriar el móvil?
Ni lo metas en agua, ni le apliques hielo, ni hagas cualquier otro tipo de locuras con el móvil. si lo quieres enfriar rápidamente hay cosas mucho mejores (y menos arriesgadas) que puedes llevar a cabo.
Ponlo en modo avión y deja de usarlo un rato
La forma más rápida (y segura) de bajar la temperatura del móvil es simplemente dejarlo descansar. Ponlo en modo avión para que deje de buscar redes en segundo plano, cierra todas las apps que no estés usando y evita tocarlo durante unos minutos.
Sin notificaciones, sin datos móviles ni GPS, el teléfono deja de trabajar tanto y se enfría mucho más rápido.
Quita la funda y colócalo sobre una superficie fresca
Otro truco muy útil: quítale la funda. Muchas veces el calor se queda atrapado por culpa de fundas gruesas o de silicona. Al quitarla, el aire circula mejor y el móvil puede liberar el calor más fácilmente.
Si además lo apoyas sobre una superficie fresca, como una mesa de metal o cerámica, el efecto es aún mejor. Eso sí, que esté seca y a la sombra, nada de dejarlo al sol o en lugares húmedos que puedan causar el mismo problema que meter el móvil en la nevera.
Usa un refrigerador para móviles
Si eres de los que usan mucho el móvil para jugar, grabar vídeos o trabajar, tal vez te interese invertir en un pequeño ventilador o refrigerador portátil para el móvil. Hay modelos que se pegan por detrás con imán o pinza y ayudan a bajar la temperatura en cuestión de segundos.
No son caros y, si usas el móvil de forma intensiva, pueden alargar su vida útil bastante.
