Nos está quedando un 2025 digno para enmarcar. Entre apagones y subidas de precios, no hay quien quiera perderse la emoción que supone la llegada de un nuevo mes a 2025. Pero, mientras tanto, hoy toca hablar de los aranceles propuestos por la administración Trump, y su amenaza para la industria tecnológica global, especialmente para gigantes como Samsung, quienes ya están buscando la forma de mitigar el impacto de estos impuestos con la idea de mantener los precios de sus productos.
Como ya sabrás, el máximo mandatario estadounidense está ‘liándola parda’ con la excusa de proteger la industria estadounidense, consiguiendo, como consecuencia, un efecto dominó que puede afectar a toda la cadena de suministro de, en lo que a nosotros nos importa, la industria de telefonía, Desde la fabricación de componentes hasta la venta de productos finales, ninguno de los actores del proceso de fabricación de un teléfono móvil es ajeno a la apuesta arancelaria estadounidense.
Samsung se prepara para lo peor
Samsung, el líder mundial en lo que a ventas de móviles se refiere, es una de estas empresas, como Apple, Google, y otras muchas más marcas de móviles, que se encuentra en una posición delicada. La compañía tiene plantas de fabricación en varios países, incluyendo Vietnam, que ha sido objeto de aranceles bastante elevados. La imposición de aranceles del 46% sobre los productos vietnamitas destinados a Estados Unidos podría aumentar drásticamente los costes de producción, lo que obligaría a Samsung a subir los precios de sus dispositivos móviles en el mercado estadounidense, poniéndole las cosas difíciles en cuanto a la competitividad de la empresa.
Pero la empresa no se está quedando quieta mirando, no. La marca ya está explorando varias estrategias, como la reubicación de parte de su producción. La compañía está considerando trasladar la fabricación de dispositivos móviles destinados al mercado estadounidense de Vietnam a la India, donde los aranceles son actualmente más bajos (26%). Esta medida permitiría a Samsung reducir los costos de producción y mantener precios competitivos en Estados Unidos.
Sin embargo, la reubicación de la producción no es una solución sencilla ya que implica tener que realizar una inversión descomunal, además de enfrentarse a diferentes desafíos logísticos. Samsung tendría que invertir en nuevas instalaciones, capacitar a trabajadores y establecer nuevas cadenas de suministro y esperar que a Donald trump no le de por cambiar sus aranceles de nuevo y hacer que los de la India, de repente, superen a los de Vietnam.
De hecho, actualmente nos encontramos en medio de una suspensión temporal de los aranceles durante 90 días que ofrece un respiro a las empresas, pero la incertidumbre no desaparece y la posibilidad de que los aranceles se restablezcan o que se impongan nuevos aranceles en el futuro sigue siendo una preocupación importante., no solo para Samsung, sino para las muchas empresas que dan vida a sus dispositivos en los países orientales.
Desde luego, como decíamos al principio de estas líneas, se nos está quedando un año que pasará a los anales de la historia como uno de los más ‘divertidos’.
