Ante el reciente lanzamiento del Samsung Galaxy S25 FE la semana pasada, los expertos de la industria han querido destacar el precio con el que se ha estrenado. Y es que lejos de ser más caro, este modelo llega con un precio incluso inferior al de su predecesor, lo que demuestra que los aranceles en este caso no le han afectado, aunque podría ser un caso aislado.
Por todos es conocida la tendencia inflacionaria del mercado de smartphones en los últimos meses, y el de la tecnología en general. La guerra arancelaria amenaza con que los teléfonos sean cada vez más caros, aunque siguen existiendo excepciones, como es el caso del nuevo teléfono de los coreanos.
Samsung contiene el golpe
Los analistas de GlobalData han destacado que el reciente lanzamiento del Samsung Galaxy S25 FE no se ha visto afectado por la guerra arancelaria. Como sabéis, la administración Trump ha impuesto fuertes aranceles a China y otros países, que se han ido negociando con a la baja con el paso de los meses, pero que se siguen manteniendo muy altos.
Los analistas han destacado que el nuevo teléfono de los coreanos se ha lanzado por un precio similar al de su sucesor, y si nos fijamos en el caso de España, es casi idéntico a este. Si el Samsung Galaxy S24 FE se lanzó hace casi un año en España por un precio de partida de 749 euros, en este caso el precio de su sucesor, el Galaxy S25 FE, ha crecido muy poco, solo 10 euros, hasta los 759 euros de partida, y lo mejor de todo, doblando el almacenamiento interno.
A nivel técnico, el cambio más importante lo encontramos en el procesador, que en este caso es un Exynos 2400 fabricado por la propia Samsung, que puede haber contribuido a controlar los márgenes y los costes derivados de los aranceles. En definitiva, Samsung ha podido esquivar un problema, el de la tensión inflacionaria generada por los aranceles, que según los analistas amenaza con golpear fuertemente a los móviles de alta gama.
Los buques insignia pueden verse afectados en el futuro
Los analistas de GlobalData precisamente han destacado el caso del nuevo teléfono de Samsung, porque en los próximos meses será toda una excepción en el mercado. Y es que recuerdan que el efecto de estos aranceles impuestos por Estados Unidos se comenzarán a notar a partir de las próximas semanas, tras los lanzamientos de Apple, con sus nuevos smartphones, los iPhone 17.
Esperan que las empresas que han hecho grandes inversiones, o las tienen programadas en Estados Unidos, como la propia Apple, Samsung o TSMC, no se vean tan afectadas en el medio plazo, al beneficiarse de las exenciones temporales que les brindan esas inversiones. Pero el riesgo sigue ahí, y desde las casas de análisis esperan que los topes de gama de los diferentes fabricantes se vean afectados por aumentos de precio relacionados con esos aranceles.
No obstante, dependerá de la capacidad de los fabricantes para crear colchones de stock que puedan mitigar el efecto de esos aranceles y retrasar lo más posible su implementación en los precios. Obviamente, no nos encontramos ante una situación extrema como la que muchos aventuraron, con iPhone rozando los 3.000 euros, pero sí un aumento lo suficientemente significativo como para que los consumidores puedan valorar un retraso en el reemplazo de sus dispositivos, que es el gran riesgo al que se enfrentan los fabricantes.
Así que es evidente que el precio del Samsung Galaxy S25 FE es la excepción que confirma la regla, ya que será de los pocos móviles de alta gama que mantenga prácticamente su precio en los próximos meses. De aquí a comienzos de 2026 conoceremos potentes smartphones que deberán enfrentarse a este desafío arancelario.





