El mercado, no solo de los smartphones, sino de casi cualquier tipo de producto, está sumido en un caos que va a dejar a 2026 como uno de los años más difíciles para consumidores y empresas. Guerras e IA convierten cada decisión en cuestión de supervivencia comercial y en un momento donde los conflictos geopolíticos afectan a la cadena de suministro, hay que saber qué tecla pulsar.
La situación en Oriente Medio, con el estrecho de Ormuz en el foco mundial, y el auge de la inteligencia artificial han provocado un encarecimiento notable de componentes clave. En este escenario, centrándonos en la industria de telefonía, mantener los precios se ha convertido en un auténtico desafío, incluso para gigantes como Google. Tanto que ya empezamos a encontrarnos con rumores sobre el próximo Pixel 11 Pro y una decisión que, de confirmarse, no dejaría indiferente a nadie.
Menos potencia, mismo precio
Lo hablamos hace días y parece que empieza a hacerse realidad. Google habría pensado en reducir la memoria RAM respecto a la generación anterior. La jugada tendría un objetivo claro, mantener el precio en ese umbral psicológico de los 999 dólares (1099 euros en España) que, a día de hoy, sigue marcando la frontera entre la gama alta “accesible” y el territorio ultra premium.
Hasta ahora, la estrategia de Google había sido bastante clara. Las versiones Pro de sus Pixel siempre han ofrecido un extra en memoria frente a los modelos estándar. Sin ir más lejos, en la generación actual, el salto de 12 GB a 16 GB de RAM servía para justificar ese posicionamiento más ambicioso. Sin embargo, en los últimos meses todo ha cambiado. Y no por decisión propia.
La demanda de memoria RAM se ha disparado por el crecimiento exponencial de los servicios de inteligencia artificial. Centros de datos, servidores y soluciones empresariales están absorbiendo gran parte de la producción mundial, dejando menos margen para fabricantes de dispositivos móviles. A esto se suma una capacidad de fabricación que no ha crecido al mismo ritmo y movimientos estratégicos de grandes compañías que están acaparando stock para asegurarse suministro. El tiempo que duren los conflictos mundiales y la escasez de recursos podría ser drástico para varias marcas tecnológicas que no sean capaces de anticiparse a la situación mundial.
El resultado es que fabricar un smartphone con 16 GB de RAM en 2026 es significativamente más caro que hace apenas un par de años. Y aquí es donde entra el dilema de Google. Subir el precio del Pixel 11 Pro supondría entrar en una zona complicada, especialmente viendo cómo el consumidor está cada vez más sensible a los precios. Pero recortar especificaciones tampoco es una decisión sencilla, sobre todo en un segmento donde cada detalle cuenta.
Si finalmente el Pixel 11 Pro llega con 12 GB de RAM, como sucediera con el Pixel 9 Pro, la compañía estaría apostando por una solución arriesgada. Sobre el papel, 12 GB siguen siendo más que suficientes para la gran mayoría de usuarios, incluso en escenarios exigentes, y muchos ya no se preocupan tanto de la RAM como del almacenamiento. Desde una perspectiva técnica, no sería un paso atrás dramático.
El problema es la competencia, pues otras marcas, como Samsung, han optado por subir precios, pero también reforzar especificaciones. En el caso de los Galaxy S26 se ha mejorado su configuración base, apostando por más almacenamiento sin tocar la RAM.
Quizá esta sea la solución para Google, reducir la RAM, mejorar el almacenamiento y mantener el precio para así dejar contentos a los usuarios. Solo el tiempo nos demostrará si se trata de una estretageia acertada o en todo un fracaso.
