2026 nos lleva a un escenario que pocos previeron con tanta crudeza hace apenas un par de años. Y no, no hablo de como la IA se está bebiendo todo tipo de puestos de trabajo, aunque, precisamente, la Inteligencia Artificial es la culpable del problema con la escasez de chips de memoria RAM a la que se enfrenta el mercado.
Mientras el gran público centra su atención en las bondades de la inteligencia artificial generativa y las nuevas funciones de software, una crisis silenciosa en la cadena de suministros está empezando a cambiar desde el diseño hasta a las características y el precio de los smartphones, que llegarán a las estanterías en los próximos meses.
¿Qué pasa con las memorias?
No es un problema de falta de innovación, sino de suministro. Ahora mismo hay una competencia feroz por los recursos. El auge masivo de los centros de datos dedicados a la IA ha provocado que los fabricantes de semiconductores den prioridad absoluta a la producción de memoria de alto rendimiento para servidores, dejando las migajas para el sector de la electrónica de consumo.
Esto, como era de esperar, ya ha empezado a impactar en el coste de fabricación de los móviles que vamos a ver en pocos meses, aquellos que, ahra mismo, están en pleno proceso de desarrollo.
¿Cómo? De diferentes formas.
Configuraciones que creíamos olvidadas
Una de las consecuencias más inmediatas de este encarecimiento de los componentes es el cambio en las configuraciones de memoria. Según las últimas filtraciones provenientes de cadenas de suministro en Asia, y recogidas por informantes habituales como Digital Chat Station, estamos a punto de ver un retroceso en la cantidad de memoria RAM de los dispositivos de gama media y media-alta.
Si durante 2025 lo habitual era ver terminales de 12 GB de RAM como estándar en el segmento de los 400 o 500 euros, la tendencia para este año apunta al regreso triunfal de los 8 GB de RAM combinados con 512 GB de almacenamiento.
Y es que, aunque el almacenamiento haya subido también de precio, no lo ha hecho tanto como el coste de los módulos de RAM LPDDR5X, que se ha disparado de tal forma que representa ya una de las partidas más altas en la lista de materiales de un teléfono.
Para el usuario, esto supone un dilema. Tendremos teléfonos con mucha capacidad para fotos y vídeos, pero con una multitarea más ajustada que podría lastrar la longevidad del dispositivo.
Recortes en diseño y materiales
El problema no se queda solo en el interior del dispositivo. Para mantener los precios de venta al público en niveles competitivos, las marcas están teniendo que «meter la tijera» en otros apartados que el usuario percibe de inmediato.
Se espera que terminales que tradicionalmente apostaban por marcos de aluminio o acabados premium den un paso atrás hacia el policarbonato o plásticos de alta densidad. Pero quizás lo más sorprendente sea el posible regreso de elementos que dábamos por superados en ciertos rangos de precio. Las muescas o notches en forma de gota de agua y las pantallas con tasas de refresco de 90 Hz podrían volver a aparecer en dispositivos que rozan los 400 euros.
El regreso de la ranura microSD
Pero no todo son malas noticias en este escenario de crisis. La necesidad de ofrecer alternativas ante el alto coste del almacenamiento interno ha forzado a algunos fabricantes a reconsiderar una de las funciones más añoradas por los usuarios: la ranura SIM híbrida.
Este componente permite al usuario ampliar el almacenamiento del teléfono mediante tarjetas microSD de forma económica. Tras años de tendencia hacia la eliminación de esta ranura en favor de servicios en la nube o versiones de almacenamiento interno mucho más caras, la crisis de la RAM está devolviendo el protagonismo a lo físico.
Un precio mayor
El segmento de los 300 a 500 euros, donde se mueven dispositivos como la serie Galaxy A de Samsung o los Redmi de Xiaomi, es el que más va a sufrir esta transformación.
Las empresas tendrán que mover y ajustar sus números para elegir entre subir el precio del terminal de forma agresiva o sacrificar hardware para mantener la rentabilidad y eso es algo que se va a notar en cada gramo de plástico y en cada gigabyte de memoria de nuestro próximo smartphone.
Por el momento no es que los Redmi Note 15 hayan salido a la venta a un precio mucho mayor que el de los Note 14, pro habrá que ver el movimiento de Samsung con los nuevos Galaxy A que se lanzarán en pocos días.
