El frío o calor extremos pueden deteriorar considerablemente la vida útil de la batería de nuestro dispositivo. La mayoría de fabricantes coinciden en que la temperatura óptima para las baterías oscila entre los 10 y los 20 grados, que es básicamente la temperatura que solemos tener en primavera y otoño en nuestro país. Por lo tanto, hay que evitar a toda costa situaciones de temperaturas muy bajas y muy altas, especialmente esta última cuando llegan los meses de verano. En este caso, debemos tener cuidado si llevamos el móvil a la playa o a la piscina y no dejarlo expuesto directamente al sol.