Siempre he repudiado los iPhone, por convencimiento de que en el mercado existen móviles capaces de hacer mejores cosas por menos dinero. Pero, fruto de mi trabajo, llevo casi un año con el iPhone y, aunque he de admitir que el iPhone 16 Pro es una bomba, la realidad es que el móvil de apple, y su sistema operativo, tienen cosas inexplicables a día de hoy.
Que colgar una llamada sea de todo menos intuitivo, que Apple Intelligence sea de todo menos inteligente y que la marca venda modelos con poca memoria sin opción de expansión, son algunas de las cosas que no soporto de los smartphones de los de Cupertino.
Colgar una llamada es absurdamente complicado
Colgar o rechazar una llamada en un iPhone puede ser sorprendentemente confuso, sobre todo si el dispositivo está bloqueado.
A diferencia de otros teléfonos donde el botón rojo es visible de inmediato, en el iPhone muchas veces simplemente no aparece. Cuando el iPhone está bloqueado, solo muestra una notificación tipo banner con la llamada entrante, sin botones visibles. Para rechazarla, debes deslizar hacia arriba esa notificación, un gesto nada intuitivo. En cambio, si el teléfono está desbloqueado, sí aparece el botón rojo para rechazar.
Pero claro, ¿cuántas veces tienes el teléfono desbloqueado justo cuando alguien llama? Además, existe otra forma más técnica: pulsar dos veces el botón lateral para rechazar la llamada. Sin embargo, este método no es conocido por todos los usuarios y no es lo más cómodo de llevar a caso cuando tienes el móvil sobre la mesa, lo más habitual.
El iPhone no acepta tarjetas de memoria
Uno de los aspectos más frustrantes del iPhone es la falta de soporte para tarjetas de memoria. En pleno 2025, Apple sigue negándose a ofrecer una ranura para tarjetas microSD o similares, aunque sean bajo su propia marca, lo que obliga a depender exclusivamente del almacenamiento interno del dispositivo.
Esto no sería tan grave si los modelos base ofrecieran al menos una cantidad razonable de almacenamiento, pero comenzar con 128 GB en el iPhone 16 es, honestamente, insuficiente para muchos usuarios. Entre fotos de alta resolución, videos en 4K, aplicaciones pesadas y archivos personales, ese espacio se agota rápidamente.
Lo peor es que si te quedas sin espacio, tus únicas opciones son pasar por el tedioso momento de hacer copias de seguridad manuales, pagar por iCloud o borrar contenido valioso.
Apple Intelligence es decepcionante
Apple Intelligence prometía ser la gran revolución de los iPhone 16, pero la realidad ha sido otra. Lo primero que decepcionó fue su ausencia inicial: el sistema operativo llegó sin ninguna función activa de Apple Intelligence, a pesar de que los dispositivos fueron “diseñados” para ella. Con el tiempo, se han ido añadiendo herramientas, como las funciones de escritura automática o la grabación de llamadas, pero su funcionamiento sigue dejando bastante que desear y casi ningún usuario lo usa.
Siri, aunque rediseñada visualmente, no ha mejorado realmente en cuanto a utilidad o comprensión y se espera que iOS 26, pero no en el lanzamiento, sino má adelante, en 2026. La integración con ChatGPT está presente, sí, pero sigue siendo más eficiente usar directamente la app de OpenAI. Genmoji, que prometía crear emojis personalizados, se limita a funcionar en iMessage como stickers, perdiendo su atractivo.
Todo ello por no hablar de que Apple Intelligence reduce la duración de la batería, y desactivarla implica renunciar a funciones que sí resultan útiles.
