Llevar tu smartphone a una tienda para arreglar la pantalla, batería o incluso algo tan simple como el botón de bloqueo es muy habitual, aunque la espera puede acabar con nuestra paciencia, ya que a nadie le gusta pasar mucho tiempo sin su móvil, incluso teniendo uno secundario en casa. Sin embargo, peor aún es el caso Maria José, una usuaria que se encontró con que la tienda donde dejó el teléfono había cerrado sin previo aviso.
Esta situación genera un agobio al instante, puesto que, al no recibir ninguna notificación o noticia al respecto, resulta imposible recoger el móvil para llevarlo a otra tienda y deja al usuario con la sensación de haber perdido su smartphone para siempre. Esto deja al propietario del dispositivo en un limbo legal que resulta indispensable conocer para no ponerse nervioso. Tranquilo, volverás a recuperar tu teléfono, o al menos el dinero que te costó.
Ten el resguardo a mano
La prueba más valiosa en este tipo de casos es el recibo o resguardo de reparación que te entregaron al llevar el móvil a reparar a la tienda. Este papel funciona a modo de contrato y demuestra que dejaste el teléfono en la tienda. Este documento incluye la siguiente información:
- Prueba de propiedad: en su interior figura el modelo exacto y el número IMEI del dispositivo. Sin él, es muy difícil reclamar ante la marca o una asociación de consumidores.
- Estado del dispositivo: el resguardo certifica que el móvil se entregó para una reparación específica y bajo unas condiciones de garantía.
- Responsabilidad contractual: aunque la tienda física sea una franquicia independiente, la marca que aparece en el cartel del establecimiento tiene una responsabilidad ante el cliente por el servicio prestado.
Quién responde ante el cierre
En el caso de Maria José, quien llevó su smartphone a una tienda de Yoigo en Tacoronte, Tenerife, donde, en primera instancia, le ofrecieron un teléfono nuevo por las molestias. La usuaria aceptó, aunque de nuevo volvió a dar problemas, así que decidió llevarlo otra vez a la tienda. En esta ocasión, no le dieron un móvil de repuesto, sino que lo enviaron a reparar directamente. Sin embargo, pasado un tiempo considerable, Maria José, harta de la espera, acudió a la tienda para llevarse la sorpresa de que había cerrado.
Legalmente, la operadora o las marcas que aparecen en el escaparate deben hacerse cargo del problema si el punto de venta desaparece. Si la marca se desentiende alegando que la tienda era un negocio independiente, el usuario puede acudir a las Juntas Arbitrales de Consumo.
Cómo actuar si la tienda cierra
Si llegas a la tienda y ha cerrado, debes actuar con rapidez para no quedarte sin móvil y sin tu dinero. Esto es lo que hay que hacer:
- Contactar con el servicio de atención al cliente oficial: no llames al número de la tienda, ya que probablemente esté inoperativo, sino al número general de la marca o la operadora en cuestión. Solicita un número de incidencia y deja constancia de que tienen tu teléfono.
- Consultar el registro mercantil: si el cierre es de una tienda pequeña, puedes verificar si la empresa ha entrado en concurso de acreedores. En ese caso, deberás contactar con la administración concursal para reclamar tu dispositivo como un bien ajeno a la empresa.
- Denuncia ante la OMIC o asociaciones de consumidores: presentar una reclamación oficial en la Oficina Municipal de Información al Consumidor es gratuito y obligatorio para iniciar cualquier proceso de arbitraje.
- Bloqueo remoto de seguridad: si das por perdido el móvil o no quieres complicarte la vida, utiliza las herramientas de Google o Apple para borrar los datos a distancia y bloquear el IMEI. Esto asegura que, si el teléfono acaba en las manos de otra persona, no se pueda acceder a tu información personal.
Devolución o reembolso
La reclamación y la insistencia de Maria José sirve de ejemplo sobre cómo actuar en este tipo de casos y su desenlace. La usuaria acudió a Facua, quien actuó con raidez para recuperar o el teléfono o el reembolso de lo que pagó (159 euros). Tras la actuación del equipo jurídico de la asociación, Yoigo no tardó demasiado en ofrecer una solución y Maria José acabó recuperando los 159 euros que le costó el móvil.
De modo que, si llevas tu móvil a reparar a una tienda y esta cierra, no hay que perder los nervios. La ley en España es muy estricta y hay muchas organizaciones que protegen a los consumidores ante estas malas prácticas de las empresas.
