Cualquier entusiasta de la tecnología recuerda con cierta nostalgia o curiosidad aquel Samsung Galaxy S6 Edge personalizado como la armadura de Iron Man, o modelos más recientes como el Realme GT Neo 2 con la estética de Dragon Ball Z.
Son dispositivos que entran por los ojos, que generan miles de interacciones en redes sociales y que, sin embargo, brillan por su ausencia en el día a día. ¿Alguien ha visto a una sola persona por la calle con este tipo de ediciones especiales? La verdad es que es extremadamente raro cruzarse con alguien que porte una de estas piezas de coleccionista.
Entonces, ¿por qué los fabricantes siguen invirtiendo millones de euros en licencias y diseño para productos que parecen destinados a quedarse en una vitrina?
¿Por qué no se ven por la calle?
La razón principal por la que no vemos estos teléfonos en la calle es, precisamente, su naturaleza.
Las ediciones especiales de smartphones suelen lanzarse en tiradas muy limitadas, a menudo restringidas a mercados específicos como China o India. Cuando un dispositivo como el Redmi Note 12 Turbo edición Harry Potter sale a la venta, las unidades son pocas y vuelan, convirtiéndola de inmediato en una pieza de coleccionismo.
Muchos de los compradores de estos terminales (aunque sea mediante webs de importación) no los adquieren para usarlos como su teléfono personal diario. Saben que el valor de estos productos reside en su estado impecable, con su caja original y todos los accesorios personalizados, y es lo que aumenta su precio de reventa.
Marketing, puro marketing
Para marcas como Xiaomi (ya sea en su marca principal, en Redmi o en POCO, con otra edición Iron Man), Realme, Oppo o Samsung, estas colaboraciones son una herramienta de posicionamiento. Al asociarse con franquicias de éxito mundial como Marvel, Disney o series de anime icónicas, la marca de tecnología aparece en casi todos los medios digitales, conscientes del interés que estas asociaciones generan.
No se trata de vender el teléfono de Dragon Ball a todo el mundo, sino de que el público joven asocie a Realme con la cultura pop y la innovación visual. O de que, al comienzo del MCU, la gente asocie los teléfonos de Samsung con la elegancia y el poder de Tony Stark.
Estas ediciones sirven para demostrar capacidad de diseño y atención al detalle, pero, sobre todo, para generar reacciones en la Red. Las marcas saben que, aunque el volumen de ventas de una edición especial sea insignificante comparado con sus modelos de volumen, el «halo» que crean es fundamental. Un teléfono de edición limitada que se agota en segundos genera titulares, crea una sensación de urgencia y eleva el estatus de la compañía.
Además, también es cierto que estas versiones permiten a los fabricantes probar materiales o técnicas de personalización que luego se podrían aplicar a la producción masiva de sus smartphones destinados al usuario más casual.
Por lo tanto, aunque no los veas por la calle, estos teléfonos cumplen su misión con creces: consiguen que miremos a la marca, que hablemos de ella y que deseemos, aunque sea por un momento, tener algo diferente en el bolsillo.
El caso de Apple y el iPhone (PRODUCT)RED
Apple suele jugar en una liga diferente, pero incluso ellos tienen su propia versión de este concepto con el iPhone (PRODUCT)RED.
A diferencia de las colaboraciones con superhéroes, la intención aquí es diferente y va más allá de la estética. Es una de las pocas ocasiones en las que Apple altera su ciclo de lanzamientos para introducir un color vibrante que reactiva las ventas a mitad de año. Eso sí, hace tiempo que no vemos uno, el iPhone 14 fue el último modelo en el que los de Cupertino aplicaron este tono.
Aunque el iPhone rojo es mucho más común de ver que un móvil de Naruto, sigue cumpliendo la función de «edición especial». Sirve para que el dispositivo destaque, para que se hable de él meses después de su presentación original y para vincular la marca a una causa social (la lucha contra el SIDA y el fondo global de salud).
