Apple se ríe del fisco español

Apple se ríe del fisco español

R. Arranz

Apple ha declarado números rojos en España, tanto a través de su filial comercial como en sus propias tiendas. Esta situación es un tanto chocante, sobre todo si tenemos en cuenta que es la segunda empresa del mundo en beneficios y que en 2012 ha logrado unos ingresos récord. Según apunta El País, esto se debe al sistema de facturación de sus ventas que además le permiten pagar unos impuestos que podríamos calificar de insignificantes.

Apple no es la única empresa que es capaz de torear al fisco español. Google Spain también ha declarado pérdidas en los dos últimos años, cifras que tampoco concuerdan con sus ganancias, y que nos lleva a pensar en la capacidad de maniobra que tienen los grandes frente a las haciendas públicas –no solo ocurre en España–.

Que empresas como Apple, Google, Amazon, eBay, etcétera, se puedan permitir el lujo de declarar pérdidas –o ganancias insustanciales– y paguen, por tanto, impuestos ridículos, es la consecuencia de su capacidad para encontrar los recovecos y lagunas fiscales en los diferentes países. Tanto es así que, el pasado mes de noviembre, Hacienda se veía obligada a crear una oficina para frenar los abusos fiscales de las multinacionales.

Apple Store en Barcelona

Ingeniería fiscal

Aunque pueda parecer un lío el proceso que sigue Apple para declarar sus ventas y beneficios en España, podemos explicarlo de una manera muy sencilla: cuanto más baja sea la facturación y por tanto, los beneficios declarados, menos impuestos se pagan. Para conseguir esto la única manera es facturar a través de la empresa comisionista, Apple Marketing Iberia, que ha declarado comisiones por ventas (1%) muy pequeñas y gastos de personal muy elevados. Además, esta filial da soporte de ventas a otras empresas de Apple que, según apuntaba El País, desde 2011 facturan desde Irlanda las ventas realizadas a terceros en el mercado español.

El segundo truco fiscal tiene que ver con Apple Retail Spain, la empresa encargada de gestionar las Apple Store. A pesar de que los de Cupertino abrieron seis nuevas tiendas y que las ventas en estos locales crecieron un 86% durante 2012, la filial declara pérdidas. Esto se debe a que el margen de beneficio de las tiendas españolas es muy bajo porque la diferencia entre el precio de los productos en tienda y lo que pagan por ellos es ínfimo. Por supuesto, las Apple Store en España compran los dispositivos principalmente a dos filiales –Apple Sales International y Apple Distribution International–, es decir, que el dinero va siempre al mismo saco.

Pero lo peor de todo no es el engaño al declarar menos ganancias de las reales, sino el hecho de que se puedan ahorrar pagar impuestos en el futuro como consecuencia de las pérdidas declaradas en la actualidad. Dado que Hacienda creó una oficina para frenar los abusos fiscales de las multinacionales, esperemos que puedan actuar para evitar esta “desbandada” de dinero, sobre todo porque en época de crisis, cuando todos estamos arrimando el hombro, nadie debería irse de rositas.

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