Siempre hemos defendido que, a nivel de grabación de vídeo, pocos smartphones son capaces de alcanzar lo que nos ofrece el iPhone 17 Pro, igual que sus antecesores han sido imbatibles. Por esos, la discusión sobre si algún Android puede superar al iPhone en este campo era, sobre todo estéril. Hasta que llegó el año 2025.
Después de probar el vivo X300 Pro a fondo, la cuestión deja de ser absurda, ya que por fin podemos decir que sí, existe un Android capaz de grabar igual o mejor que un iPhone, y además firma unas fotografías que, en muchos escenarios, resultan más equilibradas, naturales y con más calidad.
Y no hablamos de una coincidencia en el mercado, sino de un cambio de enfoque tecnológico que vivo lleva construyendo generación tras generación.
@movilzonaoficial ¿Un buen teléfono Android para grabar vídeo? VIVO X300 Pro es un TOP 3 demuestra que el iPhone ya no es la única opción, ¿qué opinas?
Una cámara de elogiar
Durante nuestras pruebas, incluyendo las grabaciones realizadas que realizamos Shanghái durante la presentación del móvil, la sensación fue inmediata: el X300 Pro no juega en la misma categoría que el resto de Android. La clave está en la decisión de abandonar el sensor Tipo 1 del modelo Ultra anterior y apostar por el nuevo Sony LYT-828, un sensor de 1/1,28 pulgadas diseñado específicamente para afrontar el volumen de datos que exige el vídeo moderno.
Su equipo de desarrollo nos explicó que el IMX989, pese a su tamaño mayor, se había quedado atrás por su arquitectura no apilada, incapaz de gestionar flujos de 10 bits, 4K a 120 fps con HDR real o Dolby Vision Ese enfoque se nota desde el primer clip. El X300 Pro graba 4K en todas sus cámaras a 30 y 60 fps, pero lo realmente diferencial es la grabación a 120 fps tanto en la principal como en el teleobjetivo.
Además, permite 8K a 30 fps con una estabilidad que hasta ahora solo habíamos visto en equipos mucho más grandes. La estabilización es extraordinaria pues, incluso grabando a pulso desde una posición incómoda, se obtienen clips que parecen rodados con trípode. En movimiento, al caminar o correr ligeramente, la corrección de vibración es tan natural que da la sensación de que el teléfono anticipa el movimiento antes de que suceda.
Esto implica que, para el usuario medio, la grabación de vídeo en el modo vídeo con ajustes automáticos es de primerísimo nivel. Para el que sólo busca capturar un momento y listo, tanto a nivel de estabilización como detalle y captura de color no hay casi ninguna pega.
Dolby Vision está presente en todas las configuraciones , y para quienes quieren trabajar la imagen en posproducción, el modo log con vista previa en tiempo real mediante LUT convierte al X300 Pro en una herramienta semiprofesional. Este formato logarítmico aplana la imagen y se vuelve más grisacea para proteger la información en las luces y sobras. Así luego, al aplicar un LUT, se consigue un mayor rango dinámico y una imagen mucho más personal y profesional. Y lo mejor de todo es que se puede usar con cualquier sensor.
Esto, unido a la nitidez controlada del sensor y a un HDR menos artificial que el que solemos ver en otros fabricantes, da como resultado un vídeo que se acerca más al resultado cinematográfico que al estilo “smartphone” habitual.
Y ojo, que en fotografía el fabricante no se relaja ni un solo momento. El acierto de vivo a la hora de hacer fotos es que, en lugar de tratar de conseguir una exposición perfectísima en cada esquina de la imagen, se respeta la sombra y el contraste para mantener la atmósfera real de la escena.
Lo hemos comprobado repetidamente en tomas nocturnas, interiores y retratos, comprobando de primera mano como el color tiene más carácter, menos aspecto lavado y una fidelidad que, aun sacrificando un punto de brillantez artificial, gana profundidad visual.
Frente a esto, hay que admitir que, aunque el iPhone sigue siendo excelente en vídeo, en fotografía nocturna, acción o capturas de larga exposición está un paso por detrás. Sus teleobjetivos han mejorado, aunque sin alcanzar la flexibilidad ni la calidad del sistema de vivo.
