El 5G de mi móvil lleva varios meses apagado. Siento que la diferencia de velocidad con el 4G es mínima y que el consumo de batería es desproporcionado. Quizá solo sea sensación mía, pero desde que lo desactivé he notado que la autonomía de mi móvil se ha multiplicado y que sigo navegando a la misma velocidad.
Muchos piensan que el 4G es ya una tecnología anticuada debido a que casi todos los móviles de hoy en día ya vienen con 5G. Sin embargo, las conexiones 4G siguen más vivas que nunca y funcionan incluso mejor que antes por una sencilla razón de la que nadie se percata.
¿De verdad es más rápido el 5G?
El principal argumento del 5G es la velocidad, es decir, la promesa de descargar archivos de muchos GB en cuestión de segundos, pero la realidad es muy distinta. Es cierto que al realizar un test de velocidad, las cifras del 5G son muy superiores a las del 4G. Sin embargo, en el día a día, la diferencia de velocidad es imperceptible.
En un día normal y corriente, uso WhatsApp, Instagram, Gmail, Maps, Spotify, YouTube y poco más. En estos casos la diferencia de una conexión 4G y 5G es imperceptible: las historias de Instagram cargan, la música no se corta, las fotos se descargan en instantes… Por otro lado, la latencia, el retraso que existe entre la acción y la respuesta en contenido en directo o juegos online, tampoco es ninguna revolución, aunque es posible que jugadores a nivel competitivo sí que lo noten.
Desde que activé el 4G, soy más feliz
Mantener la conexión 5G encendida tiene un precio y es la cantidad de batería que consume en el día a día. Cuando tenía el 5G activado, mi móvil llegaba al final del día sufriendo bastante, pero desde que uso el 4G llega siempre con más del 30% de autonomía, y se nota bastante.
A esto hay que añadir que la mayoría de las redes 5G actuales en España son lo que se conoce como NSA (Non-Standalone). Esto significa que tu móvil tiene que mantener una conexión constante con la red 4G para el control y, además, buscar y conectarse a la red 5G para los datos, es decir, tu teléfono está trabajando el doble. Para que lo comprendas a fondo, imagínate que estás conduciendo por carretera, pues tu móvil estará constantemente conectándose y desconectándose a redes 5G, ya que está buscando todo el rato una red. Además cuando tu móvil está en una zona de cobertura 5G débil, el módem tiene que aumentar la potencia para mantener la señal, lo que se traduce en dos cosas: la batería se gasta más rápido y el teléfono se calienta en el bolsillo sin que estés haciendo nada.
Harto de que mi móvil no llegase al final del día con la suficiente batería, decidí ir a los ajustes de mi móvil, dentro del apartado Conexiones, acceder a mi SIM y desactivar el 5G, seleccionando como favoritas las redes 4G/LTE. Está claro que el 5G es una tecnología brillante, pero es una realidad que, en el día a día, su uso tampoco cambia las reglas del juego.
