Todos, y me incluyo sin dudarlo, hemos caído en el mismo error: abrir el menú de apps abiertas del móvil (da igual si es un Android o un iPhone) de aplicaciones y barrer todas las ventanas como si estuviésemos limpiando la mesa. Pues, que sepas, que lo estamos haciendo mal.
Lo hacemos convencidos de que así el móvil funcionará mejor, consumirá menos batería y trabajará con más soltura. Pero es justo al revés. Tanto iOS como Android llevan años optimizados para gestionar la multitarea de forma automática, y cuando intervienes manualmente lo único que consigues es obligar al sistema a trabajar más de la cuenta.
¿Qué pasa al cerrar las apps?
Más que entender lo que sucede cuando cerramos las aplicaciones, hay que hablar de lo que pasa cuando las dejamos en el fondo. A diferencia de lo que piensan muchos, las aplicaciones no se ejecutan en segundo plano, sino que se suspenden y, con el tiempo, incluso se eliminan solas en favor de tus apps más habituales, es decir, las que tienes en el dock, las que has usado recientemente o las que forman parte de widgets o complicaciones activas.
Es un proceso inteligente, muy fino, que prioriza lo que realmente necesitas y mantiene el resto en un estado de congelación que prácticamente no consume energía.
Apple lo explica de forma cristalina en su propia documentación para desarrolladores. Invita a los creadores de apps a configurar el comportamiento en segundo plano y lo hace con una frase que merece rescatarse:
Usar tareas en segundo plano para actualizar tu aplicación. Configure su aplicación para realizar tareas en segundo plano y así utilizar de manera eficiente el tiempo de procesamiento y la energía.
Es decir, el sistema está pensado para que no tengas que intervenir. Para que funcione solo. Para que sea eficiente. Por eso, si cierras manualmente las apps, ese ciclo se rompe. Lo que estaba dormido y sin gastar nada tiene que volver a arrancar desde cero, cargar librerías y reconstruir su estado.
Y eso sí gasta batería y resta potencia, como puedes ver en este tuit que se ha viralizado.
Antoine v.d. SwiftLee @twannlStop killing your apps — you’re not saving battery, you’re draining it. 🪫 https://t.co/WH7oadBCAG08 de diciembre, 2025 • 15:55
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En el propio hilo del vídeo hay comentarios que reflejan muy bien esta realidad. Gente que trabaja en la industria o que simplemente está cansada de ver el mismo mito repetido una y otra vez:
Florian Vates@florianvates@twannl Finally some says it out loud 😅
I always cringe when I see someone close an app by removing it from the app switcher 🥲08 de diciembre, 2025 • 17:39
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Por fin alguien lo dice en voz alta. Siempre me estremezco cuando veo que alguien cierra una aplicación eliminándola del selector de aplicaciones.
Y también están los que confiesan que lo hacen aun sabiendo que no sirve de nada, algo que también me sucede a mí. Esa necesidad de ‘tenerlo todo limpio’ es más perjudicial que otra cosa.
Swift Dev@SwiftDev_UI@twannl It’s my OCD kicking in. I can’t help it, I always close them all.08 de diciembre, 2025 • 15:57
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Siento que mi TOC el que está entrando en acción. No puedo evitarlo, siempre lo cierro todo.
Nuestro consejo
La realidad es que no debes pelearte con la multitarea, es decir, que debes dejar las apps abiertas. Pero no siempre, hay casos concretos que sí merecen la pena ser cerrados una vez que se hayan usado.
Hablamos de app que necesitan del uso del Bluetooth, herramientas de seguimiento de ubicación o cualquier servicio que veas que pueda suponer un consumo elevado en segundo plano.
Esas sí conviene cerrarlas si no las necesitas, porque están activamente ejecutando procesos. El resto, déjalas tranquilas.
