Si tu móvil ha empezado a funcionar más despacio de lo normal, no siempre significa que esté viejo o que necesites comprar uno nuevo. Y no, tampoco es que le haya entrado un virus, pero sí que puedes haber instalado algo que no le siente nada bien. Vamos, como cuando cenas kebab.
En la mayoría de los casos el problema está en lo que metemos a nuestro cuerpo o, en este caso, el móvil. Puede tratarse de una aplicación que consume demasiada memoria, utiliza el procesador constantemente o sigue funcionando en segundo plano sin que te des cuenta.
La buena noticia es que detectarla es mucho más sencillo de lo que parece.
Comprueba qué aplicación está consumiendo más recursos
El primer paso es averiguar qué aplicación está utilizando más batería, memoria o procesador. Android ofrece varias herramientas para hacerlo sin necesidad de instalar nada.
- Entra en Ajustes y en Batería para revisar el consumo de las aplicaciones durante las últimas horas o los últimos días. Si una app aparece constantemente entre las primeras posiciones sin haberla utilizado apenas, probablemente sea la responsable del problema.
- Entra en Ajustes y en el menú de Aplicaciones para comprobar cuáles ocupan más espacio de almacenamiento. Algunas aplicaciones acumulan una enorme cantidad de datos temporales que ralentizan el sistema y hacen que abrir otras aplicaciones sea más lento.
- Entra en las Opciones para desarrolladores (ya sabes, pulsando siete veces sobre el número de compilación que encontrarás dentro de la información del dispositivo). Dentro encontrarás apartados relacionados con la memoria RAM y los procesos activos que muestran qué aplicaciones permanecen abiertas, aunque no las estés usando.
Dos pruebas sencillas para localizar la culpable
Existe un método muy eficaz cuando no sabes cuál está provocando el problema. Consiste en cerrar o desinstalar temporalmente las aplicaciones que instalaste justo antes de que el móvil empezara a ir lento.
Piensa si el problema apareció después de instalar un juego, una red social, un antivirus, una aplicación de limpieza o una herramienta de edición de vídeo. Muchas de ellas ejecutan procesos en segundo plano durante todo el día.
Fuerza su detención
Para forzar su detención, sigue estos pasos:
- Entra en Ajustes.
- Baja al menú de Aplicaciones.
- Selecciona las últimas instaladas.
- Fuerza su detención.
Si notas una mejora inmediata, ya tienes un claro sospechoso, solo debes ir cerrando unas y otras hasta dar con la culpable.
Modo seguro
Otra opción es iniciar el teléfono en Modo seguro. En este modo Android solo carga las aplicaciones del sistema, por lo que, si el móvil vuelve a funcionar con normalidad, significa que una aplicación instalada por el usuario está causando la ralentización.
Para entrar en este modo, sigue estos pasos:
- Pulsa el botón de apagar el móvil.
- Cuando aparezca el menú de apagado, deja pulsado el botón de reiniciar.
- Selecciona la opción de Reiniciar en Modo seguro.
Si funciona bien, reinicia el teléfono y vete desinstalando aplicaciones hasta encontrar a la responsable.
Qué hacer cuando ya has encontrado la aplicación
Una vez localizada, no siempre es necesario eliminarla. Lo primero es comprobar si existe una actualización en Google Play, ya que muchos problemas de rendimiento se solucionan con una nueva versión.
Si sigue funcionando mal, borra su caché y sus datos desde los ajustes de aplicaciones dentro del menú de Configuración, seleccionando la opción de Almacenamiento. En muchos casos esto elimina archivos dañados que estaban ralentizando la aplicación.
Si nada funciona, la mejor solución es desinstalarla y buscar una alternativa.
Un consejo: evita instalar aplicaciones que prometen acelerar el móvil o limpiar la memoria automáticamente. En la mayoría de los casos ocurre justo lo contrario y permanecen ejecutándose todo el tiempo, muestran publicidad y terminan consumiendo más recursos de los que ahorran.
