La llegada de las malas notas suele tener siempre un culpable claro en muchos hogares: el móvil. Esta preocupación no viene porque sí, sino tras observar un apego ansioso hacia el dispositivo por parte de los más pequeños. Múltiples estudios confirman que el uso no supervisado del teléfono se asocia con un peor rendimiento académico. Sin embargo, la clave radica en saber cómo utilizar el móvil en clase, puesto que puede ser una fuente infinita de distracciones, pero también una gran herramienta de aprendizaje.
Si el móvil genera tantas distracciones no solo se debe a falta de fuerza de voluntad, también a que cada notificación despierta en los usuarios cierta ansiedad por saber si se corresponde con un mensaje, llamada o una simple mención en redes sociales. A esto hay que añadir que la época adolescente es la cuna del FOMO, es decir, la ansiedad social por permanecer desconectados, quedarse fuera y no perderse nada de lo que ocurre alrededor de ellos.
Herramientas para controlar el uso del móvil en clase
Todos los móviles cuentan en la actualidad con herramientas de control parental para que los padres puedan configurar el dispositivo de su hijo para evitar distracciones en clase. Estos mecanismos varían en función de si el teléfono es iPhone o Android, así que tenlo en cuenta:
- En Android: en los ajustes de Android se encuentra la función Bienestar digital, donde se esconde el Modo sin distracciones, el cual permite pausar aplicaciones seleccionadas durante un horario específico, mientras que también se pueden establecer temporizadores de uso diario a las apps.
- En iPhone: los Modos de concentración de Apple permiten crear un perfil concreto para los estudios. Dentro, puedes configurar opciones de modo que solo se permiten llamadas de contactos concretos y silenciar el resto de las notificaciones. También es posible autorizar el acceso a un número de apps determinado y bloquear únicamente las que son una distracción.
Normas de uso en casa
Dentro del horario escolar resulta imposible controlar el uso que le dan tus hijos al móvil en clase, pero en casa eres tú quien tiene el control de la situación y puede apreciar comportamientos anómalos con el dispositivo. Los ajustes anteriores son parte del proceso, pero este debe ir acompañado de un marco familiar consensuado que establezca el smartphone como una herramienta y no como una mera distracción. Por ello, te aconsejamos incluir las siguientes normas en tu hogar:
- Límites de tiempo: independientemente de los límites establecidos mediante las funciones de iOS y Android, la Asociación Española de Pediatría recomienda no superar las dos horas de uso diario con fines de ocio.
- Zonas libres de móvil: la mesa durante la comida o la cena no debe ser lugar para el teléfono móvil al igual que durante las reuniones familiares. Hay tiempo de sobra para mirar el smartphone.
- Fijar consecuencias: dejar claro que, en el caso de no cumplir el resto de las normas, se recibirá un castigo como consecuencia.
Como padre, debes ser un modelo a seguir, así que recuerda tú también mantener un control del uso que le das al móvil. El objetivo no es eliminar la tecnología de sus vidas, sino enseñarles a utilizarla correctamente y de manera productiva.
