El mercado de los móviles reacondicionados ha sido desde siempre una de las principales opciones para un grupo concreto de usuarios. Algunas tiendas y plataformas venden la idea de que puedes conseguir un móvil de gama alta pagando la mitad, solo por el hecho de que ha sido devuelto por un defecto, el cual ya ha sido arreglado previamente antes de poner el dispositivo a la venta de nuevo.
Sobre el papel, parece una alternativa atractiva, pero, personalmente, me parece una opción totalmente errónea. Apostar por esta clase de móviles acaba saliendo caro a largo plazo y lo cierto es que, hoy en día, la diferencia de precio entre un teléfono de gama alta totalmente nuevo y uno reacondicionado es tan pequeña que no merece la pena. Sin embargo, este no es siquiera el principal motivo por el que me niego a comprar un móvil reacondicionado.
Es una ruleta rusa
El mayor problema de comprar un móvil reacondicionado es que nunca sabes exactamente si está en perfecto estado como dice la información del dispositivo. El componente más preocupante es la batería, uno de los apartados que, salvo en iPhone y en un Google Pixel, no se puede comprobar si su rendimiento es óptimo.
Esto significa que podrías empezar la experiencia con un teléfono que ya ha perdido parte de su vida útil, así que, cuando menos te des cuenta, te verás obligado a buscar el cargador con mayor antelación que si lo hubieras comprado completamente nuevo. Además, incluso en el caso de que piezas como la batería hayan sido sustituidas, nadie te garantiza que sean los recambios oficiales del fabricante en cuestión, lo que en casos como en la pantalla puede provocar fallos en la respuesta, un brillo que no se corresponde con el original, una imagen con colores apagados…
Pérdida de resistencia y garantía
Hay dos elementos fundamentales que se pierden al comprar un móvil reacondicionado y que las tiendas omiten por completo:
- Resistencia al agua: en el momento en el que se abre el teléfono para cambiarle la pantalla, batería o cualquier otro componente, el sellado del dispositivo se acaba. Esto significa que un móvil que, a priori, ofrece resistencia a inmersiones, podría estropearse por completo si se cae al agua.
- La garantía no es la oficial: la garantía de un móvil reacondicionado no la ofrece la tienda oficial, sino la tienda que lo vende. De modo que, si tienes algún problema tras la compra, tu única solución será un servicio de terceros que puede utilizar piezas no originales y que pueden poner trabas por diferentes motivos, mientras que la garantía de los fabricantes oficiales suele ser un seguro ante casi cualquier inconveniente.
El precio de los reacondicionados es el principal problema
Si uno dedica un poco de tiempo a comparar los precios de los móviles reacondicionados y los que son completamente nuevos, se llevará una sorpresa. En la actualidad, casos como el del Galaxy S25 son los más llamativos, ya que hablamos de un modelo de gama alta que, reacondicionado, tiene un precio de entre 530 y 591 euros en plataformas como Back Market, mientras que nuevo en PcComponentes cuesta 655 euros. La diferencia es de poco más de 50 euros si lo quieres reacondicionado y en perfecto estado, una cantidad insignificante y que merece la pena invertir para evitar cualquier tipo de inconveniente.
Esto se aplica en prácticamente la totalidad de los móviles Android, aunque cuando hablamos de los iPhone la cosa cambia un poco. En Amazon puedes encontrar el iPhone 17 reacondicionado por 819,99 euros, y su precio original es de 929 euros. En este caso, la diferencia es de unos 100 euros, pero sigo creyendo que merece mucho más la pena invertir un poco más para tener el móvil totalmente nuevo y asegurarte de conseguir la mejor experiencia posible.
