Calcular exactamente los ciclos de vida que le quedan a tu móvil es complicado, primero porque no llevas la cuenta y segundo porque no sueles hacer cargas completas. Tu móvil puede tener 500 o 800, o los ciclos que tenga. En este primer caso, si haces una carga al día no te llegaría ni a dos años, en el segundo caso sí que pasaría del año y unos meses. En todo caso, esto es lo que duraría la vida útil de la batería del móvil si la cargas y descargas completamente todos los días. Siempre puedes hacer cosas para que aumente su autonomía y te dure mucho más antes de plantearte un cambio.
Pero lo que realmente te preocupa es qué sucede después de que se le agoten los ciclos de vida. ¿Se apaga el móvil de repente? ¿Puede explotar? ¿Dañar el teléfono? Si tienes dudas, te contamos lo que puede pasar en este caso y lo que debes hacer.
Baja la capacidad de la batería y puede llegar a fallar
Una cosa importante que debes saber es que la batería no se va a apagar o morirse justo al acabar los ciclos de batería. Te irá avisando poco a poco de que se está agotando y es momento de un reemplazo. Durará mucho menos, tardará más en cargar, notarás que aunque lo uses menos va a seguir aguantando poco. Puede que llegue un momento en que tengas que cargarlo varias veces al día o que incluso pienses que el cargador no funciona de lo lento que va. También puedes empezar a notar algún fallo en el teléfono por falta de energía. Irá bajando la capacidad de carga poco a poco, aunque al principio podrías no notarlo tanto, sino conforme pasa el tiempo. En algunos casos, según la vida que le hayas dado, sí que podrías notar mucho la diferencia.
Esto puede pasar justo cuando se agota su vida útil, puede ir avisándote antes, o incluso es posible que dure mucho más que los ciclos de carga prometidos. Al final esa es una cifra estimada y si tienes suerte te puede durar más sin que tengas que cambiar la batería. En el peor de los casos, el rendimiento del teléfono será peor y la batería resistirá mucho menos, incluso puede llegar a fallar, por lo que puede dejarte tirado en cualquier momento. También podrías simplemente notar que lo tienes que cargar más veces al mes.
Llegados a los primeros síntomas, deberías ir pensando en cambiar la batería. Por suerte, este no es el arreglo más caro, así que si te funciona bien el teléfono te compensa hacerlo. Sin embargo, si tu smartphone tiene otros problemas, no va bien, se ha roto la pantalla o se ha quedado desfasado, puede que en ese momento te plantees un cambio. Esto puede ser más necesario en los móviles de gama de entrada o gama media baratos. Mientras tanto, aún puedes seguir usando esa batería sin miedo a que pase nada, no va a explotar ni causar ningún daño a tu móvil, pero cuanto antes pienses en un reemplazo mejor porque en cualquier momento podría morir definitivamente.
