Los procesadores utilizados por Google en sus smartphones siempre han levantado dudas por no incluir siempre lo último y la tecnología más avanzada, aunque a pesar de eso han conseguido convertirse en teléfonos bien categorizados y con una respuesta más que suficiente para la mayoría de usuarios y necesidades. En la próxima generación, los Pixel 11 podrían enfrentarse de nuevo a la crítica social por sus decisiones.
Filtraciones sobre la composición del Tensor G6 ya levantan asperezas y dejan dudas que podrían acarrear limitaciones en el smartphone de gama alta. Sin embargo, no podemos dar todo por sabido a estas alturas, cuando aún quedan meses para que los Pixel 11 se presenten al mercado y descubrir al completo lo que la firma tiene preparado.
A vueltas con la CPU y la GPU del Tensor G6
Con el nacimiento del Tensor G5 pudimos ver una serie de mejoras importantes gracias al novedoso sistema de fabricación de TSMC, el cual se repetiría en esta última generación, pero también veríamos, según apuntan en las publicaciones de Mystic Leaks, una decisión clave para ahorrar dinero. Se trataría de la integración de la GPU CXTP-48-1536 de PowerVR, un sistema lanzado en el año 2021 y que hoy en día levanta dudas sobre sus capacidades.
Ya en la generación de smartphones pasada, los usuarios más exigentes y experimentados criticaron los resultados de la GPU en el chip Tensor G5, una historia que podría repetirse e incluso acentuarse si no llega con todos los controles actualizados y sin las limitaciones propias que la firma aplica a los teléfonos.
A pesar de eso, contratas descubrir que, del mismo modo que la GPU sería antigua, los núcleos de la CPU serían totalmente nuevos y de los más capacitados. Una jugada compleja y muy diferencial de lo que estamos acostumbrados, pues según las filtraciones, el Tensor G6 utilizará el núcleo Arm C1 Ultra con la capacidad de frecuencia hasta 4,11 GHz, 4 núcleos Arm C1 Pro funcionando a 3,38 GHz y, finalmente, 2 núcleos Arm C1 Pro a 2,65 GHz.
La integración de los núcleos más actualizados y capacitados en el Tensor G6 debería marcar una clara diferencia al procesar todo tipo de aplicaciones, funciones e incluso con la inteligencia artificial, pues posiblemente ahí esté la clave de todo este asunto. Si comparamos sus capacidades frente a las del Tensor G5, las diferencias serían visibles a simple vista.
No sabemos a día de hoy el porqué de este juego de caras con el que Google parece desmarcarse y no trata de competir con sus máximos rivales. Parecen haber dado por hecho que no tienen nada que hacer ante las capacidades del procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 y quieren centrar su experiencia en lo que la mayoría de personas utilizan en los smartphones, tareas exigentes pero no centradas en exprimir la gráfica. El movimiento también podría estar precedido por la búsqueda del ahorro, reduciendo costes de producción, aunque suponga un paso atrás en el rendimiento gráfico.
Aún quedan muchos rumores por descubrir; incluso desconocemos cuáles serán sus armas en lo que respecta a la memoria RAM y la memoria interna del dispositivo, pero con todos estos movimientos Google está consiguiendo que se hable de un smartphone de la próxima generación donde veremos el estreno de Android 17 y quién sabe si el debut de tecnologías que hasta ahora no conocemos.
