La idea suena muy cómoda y, la verdad, es que es algo que lleva pudiendo hacerse bastante tiempo. Te pones el bañador, coges la toalla, metes el móvil en el bolsillo y te vas a la playa con la mente puesta en desconectar. Total, ¿para qué vas a cargar con la cartera si hoy en día se puede pagar absolutamente todo con el teléfono?
El problema es que la tecnología y la costa no siempre se llevan bien, y confiar tu tarde de vacaciones exclusivamente a la batería de tu smartphone es un error que te puede costar un disgusto muy serio.
Cuando estás tumbado bajo el sol, tu móvil se enfrenta a condiciones extremas que no experimenta en la oficina o en casa. Y da igual que lo tengas metido en un bolso o en la mochila, esté donde esté, el principal enemigo de nuestro teléfono es el calor acumulado en la arena.
Si dejas el teléfono sobre la toalla o dentro de la bolsa de la playa, la temperatura interna del dispositivo puede dispararse por encima de los límites de seguridad en pocos minutos y cuando esto ocurre, los sistemas de protección de Android y iPhone actúan de inmediato y sin avisar.
Adiós a la batería, a pagar, a identificarte…
Pero, si estos sistemas no logran rebajar la temperatura, pueden pasar 2 cosas.
La primera es que se produzca un apagón térmico de seguridad. Y si tu móvil se apaga por calor extremo, no podrás volver a encenderlo hasta que se enfríe por completo, dejándote sin acceso a tus tarjetas bancarias virtuales o a identificarte con el DNI o Carnet de conducir en caso de que uses las respectivas apps para ello.
Lo segundo que puede pasar es que te quedes sin batería. Si no has cargado el móvil y te lo llevas a la playa o piscina, aunque no lo uses, puedes perder un importante porcentaje de batería en pocos minutos. Y si tu celda ya tiene tiempo, este tiempo puede acelerarse aún más. Y si se agota la batería, tampoco podrás pagar esas bebidas en el chiringuito.
A esto hay que sumar la odisea de la cobertura y la saturación de las redes móviles en las zonas turísticas durante los meses de verano. Los datáfonos de los establecimientos a pie de playa y los de los vendedores ambulantes suelen funcionar mediante conexiones móviles a través de tarjetas SIM.
Si la playa está abarrotada y la red se colapsa, el datáfono será incapaz de conectar con el servidor para validar el pago contactless de tu teléfono, dando un error tras otro por falta de señal.
Nuestra recomendación
Si, poder pagar e identificarnos con el móvil es una de las grandes comodidades actuales, pero en algunos casos, como en la playa o la piscina, depender solo del smartphone puede ser un riesgo. Nuestro consejo es que al menos lleves algo de efectivo (si no quieres llevar la tarjeta contigo) y el DNI por si tuvieras que identificarte por cualquier motivo.
