Cuando acaban nuestras vacaciones y nos toca irnos de la playa, antes de volver a casa, pocos pensamos en lo que la arena puede haberle hecho al móvil. La realidad es que basta con llevarlo un rato en el bolsillo o dejarlo sobre la toalla para que algunos granos acaben colándose por la rejilla de los altavoces, con su consiguiente peligro.
Lo peor es que no te das cuenta hasta que es demasiado tarde. Es entonces cuando el sonido pierde fuerza, se escucha distorsionado o parece salir como si el altavoz estuviera tapado.
Como prevenir es mejor que curar, en la mayoría de los casos, no hace falta pasar por el servicio técnico. Si actúas con cuidado y evitas algunos errores bastante comunes, es posible eliminar la arena sin poner en peligro los componentes internos del teléfono.
Hay apps que te ayudan a quitar los granos de arena
Antes de tocar el altavoz, merece la pena probar el método más sencillo. Existen aplicaciones para Android y iPhone que reproducen frecuencias muy bajas capaces de hacer vibrar la membrana del altavoz. Esa vibración puede ayudar a desprender los granos de arena que se han quedado atrapados en la rejilla.
Para que funcione lo mejor posible, sube el volumen al máximo y coloca el móvil con los altavoces apuntando hacia abajo. Así, la propia gravedad ayudará a que la suciedad salga al exterior mientras el sonido hace vibrar el altavoz. Es un procedimiento completamente seguro y, en muchos casos, suficiente para recuperar el sonido normal.
Pasa un cepillo de cerdas muy suaves
Si todavía ves restos de arena en la rejilla, toca retirarlos de forma manual. Lo importante aquí es tener paciencia y no utilizar herramientas que puedan dañar el teléfono. Los palillos, alfileres, clips o el aire comprimido a presión son una mala idea, ya que pueden romper la malla protectora o empujar la suciedad todavía más hacia el interior.
Lo más recomendable es utilizar un cepillo de dientes nuevo con cerdas muy suaves, como los infantiles o los diseñados para encías sensibles. Coloca el móvil ligeramente inclinado hacia abajo y cepilla la rejilla con movimientos muy suaves, siempre intentando arrastrar la arena hacia el exterior. No hace falta ejercer fuerza; de hecho, cuanto más delicado seas, menor será el riesgo de provocar daños.
El truco de la masilla adhesiva
Hay veces en las que la arena no sale tan fácilmente. La humedad, el polvo o la grasa acumulada pueden hacer que algunos granos se queden pegados a la rejilla. En esos casos, un truco muy efectivo consiste en utilizar una masilla adhesiva, como la clásica Blu-Tack que se emplea para pegar pósteres y que puedes comprar en Amazon por menos de 5 euros.
Solo necesitas coger un pequeño trozo, amasarlo hasta que esté blando y formar una bola. Después, presiónala ligeramente sobre la rejilla durante un instante y retírala con suavidad. La arena quedará adherida a la masilla en lugar de seguir dentro del altavoz. Puedes repetir la operación varias veces utilizando una zona limpia de la masilla hasta que la rejilla quede completamente despejada.
