Guardar tecnología vieja en de lo más normal. Muchas veces cambiamos de reloj o móvil, en vez de vender o reciclar el antiguo, lo acabamos abandonando en un cajón. Años después, en un acto inofensivo de nostalgia, queremos volver a usarlo, pero en el caso de los relojes inteligentes, hay un peligro que muchos desconocen.
A diferencia de un teléfono móvil, donde el diseño permite un mínimo margen de expansión interna, un smartwatch es un prodigio de la miniaturización donde cada milímetro cuenta. Esta falta de espacio convierte a la batería de litio en un elemento crítico cuando se abandona durante meses sin mantenimiento eléctrico.
Piénsalo, si la batería de un smartphone, con su mayor espacio interno, pude hincharse y explotar, ¿cómo no va a suceder esto con un reloj inteligente?
El riesgo de los relojes antiguos
El problema fundamental reside en la estabilidad de las celdas de iones de litio. Cuando una batería se queda sin energía por completo los químicos que alojan en su interior comienzan a degradarse de forma peligrosa.
Este proceso genera una reacción conocida como «gassing» y significa que, al no haber actividad eléctrica que mantenga el flujo de iones, el electrolito se descompone y libera sustancias gaseosas que inflan la batería.
El peligro real aquí no es solo que la autonomía del reloj desaparezca, sino que la presión ejercida por una batería hinchada es tan brutal que puede llegar a reventar la pantalla desde dentro, fracturando el panel OLED o despegando el cristal del sensor cardíaco en la parte trasera incluso pudiendo provocarte algún daño durante la carga o el uso.
Por eso, si intentas cargar un reloj que lleva un año apagado y notas que la pantalla tiene una mancha de color o que el chasis está ligeramente abultado, mejor que no lo hagas.
¿Cómo actuar ante un smartwatch sin carga?
Para intentar revivir un wearable que lleva mucho tiempo olvidado, la seguridad debe ser la prioridad absoluta.
Nunca utilices un cargador de carga rápida de un móvil moderno ya que la intensidad de corriente puede ser peor para una celda debilitada. Lo ideal es utilizar un puerto USB de un ordenador o un cargador antiguo de baja potencia (máximo 5W).
Si tras 30 minutos el reloj no da señales de vida o notas que la caja del dispositivo se calienta en exceso sin que la pantalla se encienda, es mejor dejarlo. En caso de que la batería esté claramente hinchada, jamás lo tires a la basura, llévalo a un punto de reciclaje que trabaje con este tipo de residuos peligrosos.
Si tienes la suerte de que el reloj revive, no lo dejes cargando sin supervisión durante el primer ciclo completo.
Evita que tu smartwatch sufra
La prevención es el único método 100% seguro para evitar este problema. Si decides guardar un reloj porque has comprado uno nuevo, nunca lo hagas con la batería vacía ni al 100%. Lo ideal es dejarlo exactamente al 50% para que la degradación sea mucho más lenta.
Además, es fundamental establecer un recordatorio para encender el dispositivo y comprobar el nivel de carga al menos una vez cada tres meses para que, cuando decidas volver a usarlo o regalarlo, no sea peligroso.
