Una de las funciones más conocidas de los relojes inteligentes están la conectividad, permitiéndonos no solo cumplir con varias funciones desde el propio smartwatch, sino que también nos ofrece la ventaja de consultar todas las notificaciones que nos llegan al teléfono. Esto, que en un primer momento podría parecernos una gran idea, se ha terminado convirtiendo en mi peor pesadilla por la avalancha de alertas que me llegan constantemente.
Sin embargo, sigo pensando que los relojes inteligentes son el accesorio estrella del momento y todo el mundo debería detener uno por muy caro o barato que fuese, la clave está en saber darle el uso adecuado que ha cambiado trepidantemente desde hace unos años cuando probé por primera vez una Xiaomi Smart Band, frente a las prestaciones que nos ofrecen hoy en día estos wearables. Aunque antes estaban centrados principalmente en ofrecernos avisos que llegaban al teléfono, han quedado en un segundo plano y muchos hemos decidido desactivar los avisos por completo, dando prioridad a otras herramientas del reloj centradas en la salud.
Estar siempre disponibles genera estrés y ansiedad
Aunque en un primer momento, cuando estaba configurando el reloj inteligente con la aplicación del teléfono, decidí activar todas las alertas, a las pocas horas me di cuenta de que me había excedido, ya que el reloj no paraba de sonar vibrar e incluso demostrarme en la pantalla al levantar la muñeca esa notificación que había llegado el teléfono. Esto que podría ser beneficioso en momentos donde no tenemos acceso al smartphone, se acaba convirtiendo en la mayoría del día en un inconveniente que no genera nada más que por la necesidad de responder a los mensajes, correos electrónicos u otras alertas que nos llegan, cuando el 99% de estos avisos no son importantes ni requieren una respuesta inmediata.
Poco a poco fui tomando la decisión de quitar avisos desde la configuración del reloj, en primer lugar desactivando todas las aplicaciones que no eran sociales, para posteriormente también quitar los correos electrónicos e incluso los mensajes de WhatsApp. Finalmente, termine quedándome únicamente con las llamadas telefónicas, que son aquellas que, en cierto modo, sí representan una urgencia o respuesta inmediata.
El cambio de rol en los relojes inteligentes
Esta experiencia personal me ha llevado a darme cuenta de que en la actualidad, gracias a la tecnología que nos ofrecen no smartwatches, no estamos limitados a utilizarlos únicamente como un avisador de notificaciones. Tenemos acceso a una enorme tecnología en su interior que va siempre acompañándonos en la muñeca. Esto promueve una forma de vida diferente donde podemos prestar más atención a nuestro entorno y mirar las pantallas únicamente cuando es necesario e imprescindible.
Este wearable estará todo el día controlando nuestra salud, desde la frecuencia cardíaca hasta las saturación de oxígeno en sangre y por ello consultando nuestro tiempo de descanso, de ansiedad o de actividad deportiva. Y esto nos permite tener al final del día o incluso de la semana un resumen que nos permite ser dueños de una realidad presente que contrasta mucho con la tecnología de hace algunos años.
Una evolución que me ha llevado a darme cuenta de que, los relojes inteligentes ya no son lo que eran, ahora son mucho mejores y siguen dando pasos firmes para permitirnos estar atentos a lo que es realmente importante en nuestra vida.
