Comprar un smartwatch se está convirtiendo en una decisión igual de complicada que elegir un teléfono móvil. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, en el sector de los relojes inteligentes hay una brecha importante entre los que tienen Wear OS y los que no, pero la verdadera cuestión es si estás dispuesto a sacrificar lo que supone tener el sistema operativo de Google.
Wear OS abre un mundo de posibilidades en los relojes, permitiendo el acceso a Play Store y la descarga de cientos de aplicaciones como las de tu smartphone. Esto eleva la experiencia por encima de los modelos con sistemas como Zepp OS y RTOS, que cuentan únicamente con las apps predeterminadas del fabricante, las típicas para medir la salud, encontrar tu teléfono, controlar la cámara… y poco más, auqnue no todo es negativo, ya que hay quienes prefieren una experiencia básica. Por ello, hay que valorar si realmente vas a sacarle partido a Wear OS o si en el fondo no está pensado para ti.
Integración y aplicaciones
Tener acceso a Play Store directamente desde un smartwatch es una experiencia muy diferente a la de los relojes convencionales. Esto debido a que permite usar WhatsApp para responder mensajes, Spotify para escuchar música, Wallet para pagar, Gmail para consultar tus correos… e incluso Gemini en los modelos más recientes.
La presencia de Google Assistant o de Gemini permite controlar los dispositivos inteligentes de tu casa, crear recordatorios, preguntarle cualquier duda, poner una alarma… todo esto mediante comandos de voz. En cambio, relojes como los de Amazfit son mucho más limitados en este sentido. Para quien busca una experiencia similar a la de un smartphone, Wear OS es la mejor opción.
La asignatura pendiente de Wear OS
Sin embargo, la mayor debilidad de los relojes con Wear OS es que el consumo energético es mucho más elevado que el de un smartwatch convencional. Al ser un sistema operativo más complejo, la mayoría de los modelos no superan los dos días de uso, salvo contadas excepciones. Esto obliga a los usuarios a pasar por el cargador casi diariamente si monitorizas tu salud durante las 24 horas del día y utilizas gran parte de las aplicaciones.
En cambio, relojes como los de Amazfit o el popular Redmi Watch 5 Active, pueden superar fácilmente las 2 semanas de batería debido a que no ejecutan aplicaciones exigentes y únicamente cuentan con las funciones básicas de un smartwatch. Esto permite salir de viaje durante un fin de semana y olvidar el cargador en casa sin problema, mientras que si olvidas el de un reloj con Wear OS te quedarás sin él en medio del viaje.
Pero no todo es la batería. Los relojes que no utilizan el sistema operativo de Google están enfocados principalmente a la salud, deporte y notificaciones, así como llamadas en algunos casos. Un caso ejemplar es el Huawei Watch FIT 4, el cual cuenta con sensores aanzados para la medición de las pulsaciones y el control del sueño.
Además, también influye el precio. Los relojes con Wear OS rara vez bajan de los 150 euros, mientras que los que utilizan sistemas operativos propios de los fabricantes llegan a costar menos de 50 euros en muchos casos. Esto resulta determinante para los usuarios que únicamente quieren un smartwatch para llevar un seguimiento de su entrenamiento, calorías, pasos…
Por lo tanto, los modelos que tienen Wear OS son recomendables exclusivamente para los usuarios que quieren tener una extensión de su smartphone en la muñeca, obteniendo acceso a gran parte de las aplicaciones de su móvil en un formato compacto. De lo contrario, estarás pagando por un dispositivo al que no vas a sacarle todo el partido posible.
